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Arribo de nuevos gobiernos municipales…otra cosa es con guitarra

Por Guido Asencio Gallardo, Docente Universidad de Los Lagos, Integrante Agrupación Artecrea

Es normal que en tiempos de elecciones hayan surgido muchas propuestas de los candidatos que pretenden cambiar el rumbo de sus representaciones en su localidad. Sin embargo, luego de salir electos, se dan cuenta de que un porcentaje importante de los compromisos adquiridos son inviables, haciendo desvanecer sus intencionalidades, porque muchas de ellas son creadas sobre una base ilusoria no comprobada o simplemente llevadas por la corriente de cúpulas que son especialistas en detectar el diagnóstico de la enfermedad, pero que son incapaces de hacerse cargo del tratamiento de la misma. En consecuencia, muchas de sus ideas resultan espejismos que carecen de rigurosidad y responsabilidad, haciendo crear falsas expectativas que desvirtúan el sentido de la verdadera política o forma de hacer las cosas.

Es posible constatar que a lo largo de la historia de la humanidad, se relatan hechos de seres superiores o héroes, ya sea bíblicos o mitológicos, que traen consigo la realización de grandes hazañas, buscando engrandecer periodos de la historia, instituciones, personas y/o gobiernos, de los cuales muy pocos pueden demostrar con hechos concretos lo que realmente sucedió. Lo que resulta muy parecido al actuar de algunos políticos que creen que con la divulgación de propuestas ligeras, atractivas y muchas veces demagógicas, que aparecen como la panacea a resolver todos, o al menos la gran mayoría, de los problemas de las personas, dejando un legado que puede pasar sin pena ni gloria, pero lo único cierto es que el patrimonio individual de algunos de nuestros representantes ilustres aumenta considerablemente independiente de si lo haya hecho mal o bien en su gestión.

De vez en cuando, al revisar los análisis realizados por instituciones de opinión pública, vemos que se reconoce a Chile por su aspiración a llevar a buen rumbo las políticas públicas, enfocadas en priorizar principalmente el crecimiento económico, cerrando de alguna forma las heridas del pasado, realizando hechos de justicia en términos de derechos humanos, reconociendo el aporte de los empresarios en invertir en el país y crear empleos, teniendo políticos que llegan a acuerdos, etc., en fin hay hechos demostrados con estadísticas y números concretos, eso no se puede negar. Sin embargo, podemos colocar todos estos datos a un lado de la balanza y agregar al otro los graves problemas de equidad y pobreza, que se ven reflejados básicamente en la ineficiencia de los servicios básicos, así como de salud, educación, donde los gobiernos locales como las municipalidades tienen gran poder para intervenirlos generando políticas de carácter orgánicas (leyes locales) que marquen la diferencia. Este es el desafío que muy pocas autoridades municipales se encuentran condicionados a llevar a cabo, principalmente porque se olvidan de que el servicio público tiene como premisa servir a las personas y no a la inversa, en tanto, quedan encasillados en pensamientos políticos que encierran la posibilidad de generar verdaderos cambios en su gestión, pues se ven presionados por lineamientos globales que sirven como grandes ideas en ciertas ocasiones, lo cual es innegable, pero llevados a las realidades locales distan mucho de su aplicabilidad, haciendo con esto una verdadera réplica del centralismo característico de los gobiernos nacionales que hoy nos amparan en sus cobijas.

Pero en tiempos de cambios, crisis, enfermedades, acontecimientos extraños, donde incluso algunos creían que se va a terminar la humanidad, es necesario concentrarse en no perder el rumbo y con esto aprovechar la oportunidad para reflexionar acerca de lo que queremos. En este caso, pensando en las renovaciones de las autoridades municipales, es posible buscar alternativas de apoyo a la gestión, es decir no esperar sentados a que todo lo resuelvan en cuatro paredes, es por este motivo, que se deben articular las organizaciones sociales vivas de las ciudades, no para ejercer presión para ir en contra de los gobiernos municipales, sino con el objeto de colocar sobre la mesa los temas cotidianos que están presentes en cada una de sus realidades, haciendo valer con propiedad sus posiciones frente a las diferentes problemáticas que surgen en diferentes tiempos, en diferentes escenarios, pero que al fin y al cabo constituyen una verdadera forma de ejercer la tan ansiada ciudadanía.

En definitiva, lo planteado en los párrafos precedentes, busca afrontar el problema de la descentralización de las decisiones políticas y los desafíos que se presentan en los gobiernos locales y/o municipales, de una manera pragmática, haciendo valer la gran importancia que tienen las organizaciones sociales para cambiar el rumbo de las ciudades, pero es necesario tener liderazgos que ejerzan como tal, buscando puntos de encuentro que conecten las necesidades de las organizaciones que representan con las autoridades de turno, para generar planes de acción concretos que lleven a las ciudades como unidades territoriales a mejorar las condiciones actuales.

 

Guido Asencio Gallardo
Docente Universidad de Los Lagos
Integrante Agrupación Artecrea

 

 

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