Diario Digital

Recuerdos del triunfo del NO en La Unión

Hace 24 años se escribió en las páginas de la historia uno de los momentos más importantes para la democracia, que fue el derrotar con un lápiz y un papel a la dictadura que por casi dos décadas gobernó este país.

La Unión, fue pionera en articular un referente para enfrentar el plebiscito que finalmente se realizó el 5 de octubre, y quisiera recordar y homenajear a quienes tuvieron el valor de dar la lucha en esta ciudad, para dejar un testimonio de aquellas que personas que, desde el anonimato, realizaron un trabajo que hoy nos permite disfrutar de esta democracia imperfecta, pero que deja respirar libertad incluso a quienes querían la continuidad del militarismo.

Al escribir, lo hago como protagonista de esa gesta en La Unión; como alguien que vivió y conoció de cerca todo el proceso, abrazando los ideales y sueños libertarios que inspiraron la lucha por un Chile mejor, más justo, más digno y más solidario para todos.

El 19 de enero de 1988, a iniciativa de un amplio sector de la comunidad, se formó en La Unión el “Comité Comunal Democrático por el No”, en una reunión efectuada en el restaurant “El Llanero”, de Guido Puebla, en calle Angamos, aunque la convocatoria había sido hecha para formal el “CEL”, Comité de Elecciones Libres. Para el registro histórico, Patricia y Violeta Heinson, fueron quienes gestaron esta reunión y personalmente gestaron las invitaciones, ya que la Democracia Cristiana venía trabajando el tema de elecciones libres. Cerca de 20 personas fueron las que asistieron a esta actividad, en un momento en que todos pedían elecciones libres, pero fue Mario Devaud, quien había asistido como uno de los representantes del Partido Radical, quien dijo que había que prepararse y enfrentar al dictador y derrotarlo en el plebiscito contemplado en la constitución. Diez personas fueron designadas, entre representantes de partidos e independientes, para constituir el comité, y cuatro de ellas integrarían el Comité Ejecutivo que sería el órgano resolutivo de la orgnización: Mario Devaud, (PR), Patricia Heinson,(DC), Silvia Cañoles, (PS), y Héctor Morales, (Independiente). Muchos no quisieron aparecer públicamente por temor justificado, pero su respaldo fue vital para el trabajo que se realizaría.

En menos de 10 días organizamos el primer acto público, el 28 de enero, aprovechando una visita que Gabriel Valdés haría a la zona. Fue en el corazón de la ciudad, en el restaurant El Regalón, ubicado frente de la Municipalidad por calle Manuel Montt, donde se efectuó el lanzamiento del comité, al que asistieron 127 personas, lo que era todo un hito en esta ciudad dominada por el miedo a perder el empleo si aparecían públicamente manifestándose en contra de la dictadura. Allí me correspondió leer el discurso, o más bien proclama, que contenía las razones por las que decíamos NO al dictador, documento elaborado y consensuado dentro del Comité Ejecutivo, y que redactamos junto con Mario. Esto es de suma importancia, ya que el Comando por el NO nació recién el 2 de febrero, por lo que La Unión se adelantó, constituyéndose en la primera ciudad de Chile en organizarse para enfrentar al dictador en el plebiscito.

Las consecuencias para las hermanas Heinson se dejaron ver al día siguiente, ya que fueron llamadas por el alcalde de ese entonces, Enrique Larre, quien las amedrentó y obviamente la amenaza contenía la advertencia de perder el trabajo, ya que eran empleadas municipales en su calidad de educadoras. Pero, ellas se mantuvieron dignas frente a esto y manifestaron que más fuerzas les daba para seguir luchando por la libertad.

La llegada al Comité Comunal Democrático por el NO de Julio von Mülenbrock, del Partido Nacional, trajo un refresco de inspiración mayor. Fue él quien comenzó a dar el enfoque de luchar en contra de la doctrina del militarismo, la cual atacó fuertemente en cada uno de sus discursos e intervenciones en la prensa.

El gran desafío fue la organización del gran acto denominado “Encuentro con la Democracia”, el 19 de agosto de ese año, en el cine O’Higgins, el que se repletó en la platea, balcón y galería. Algunos de los ilustres oradores fueron los ex senadores Julio von Mülenbrock, Aniceto Rodríguez, María Elena Carrera, Narciso Irureta. Temiamos que no llegara la gente por miedo, pero 15 minutos antes de comenzar estaba repleto, lo que obligó a colocar parlantes en las afuera para que escucharan aquellos que no podían entrar. Inolvidable fue el discurso de von Mülenbrock, sobre “el pájaro azul de la felicidad”.

En septiembre sabíamos que aquí la opción SI ganaría en La Unión, pero haciendo cálculos concluimos que toda cifra superior al 42 por ciento era un triunfo, y públicamente lo dijimos en la radio.

Son tantos los recuerdos… el programa de radio, también llamado “Encuentro con la Democracia”, fue una puerta abierta de expresión de nuestros ideales. Radio Concordia se caracterizó por mantener una línea pluralista, y siempre recuerdo la buena disposición que tuvo para con nosotros el director de la emisora, César Figueroa. Tuve que conducir ese espacio, transformándome en la voz del NO, porque nadie quería “quemarse”.

Como no recordar nuestro boletín informativo, LA RED, “Estrella de la Libertad”. Rubén Ramírez Caro, junto a su equipo de jóvenes del PC, eran nuestros impresores en un mimeógrafo artesanal utilizando papel roneo. Muchas veces se amanecían en ese trabajo que era muy lento, pero llegaron a imprimir hasta dos mil ejemplares en algunas ediciones.

No puedo dejar de mencionar a Carlos Mora, quien nos solía regalar fruta o nos ponía unas lucas para pan o cigarrillos. Pedro Morey, quien no fumaba pero siempre portaba una cajetilla de cigarrillos para “regalar a los más necesitados”. Muchas veces teníamos que juntar las “chauchas” para comprar algo. En casa de Mario Devaud, su valerosa esposa, Verónica Moretti, siempre tenía un café para compartir, aunque muchas veces a ellos se les acababan los recursos y estaban viviendo al “debe”, porque el dinero se agotaban en medio de tanta necesidad. Verónica, era también nuestra “chofer” con la cual salíamos a pintar por las noches. La señora Elfrida Ojeda, que nos prestaba su auto para pintar por las noches porque el de Mario era ya muy conocido. Incluso una vez por arrancar volcamos una tineta de pintura al interior de su auto nuevo. Jóvenes como Villarroel, que cariñosamente llamamos ALF, Tatiana Ramírez, las hermanas González, (sobrinas del obispo Tomás Gonzalez), los hermanos Ríos, tantos otros héroes anónimos de esa gesta, que hoy han pasado al olvido. Si me olvido de alguno, es simplemente porque es difícil recordar tantos nombres, pero sus rostros aún los conservo vívidos en mi memoria.

Lo que lamento, es que aún existen personas en la derecha que mantienen en sus mentes la doctrina del militarismo tildando de “comunistas” a quienes piensan diferente. Les recomiendo a ellos que sigan el ejemplo de Julio von Mülenbrock, un gran demócrata, de quien aprendí mucho, pero también del presidente Sebastián Piñera, a quien respeto como un hombre demócrata que estuvo por el NO y luego buscó su legítima opción de participación política en Renovación Nacional, aunque no comparta algunas políticas de gestión.

Pero, no puedo dejar de decirle a la Concertación de Partidos por la Democracia, a algunos oportunistas que no se la jugaron en ese tiempo que están en deuda por haberse farreado 20 años de democracia, permitiendo corrupción y otros vicios que han defraudado a la gente. Muchos nos jugamos la vida, y digo esto porque es literal, ya que cuatro días antes del plebiscito conocimos la lista de la CNI que contenía el nombre de las 35 personas que harían desaparecer en La Unión, ante un eventual triunfo de la opción SI, en la cual obviamente también estaba mi nombre. Fue un agente de la CNI quien entregó esa información, y dejo constancia que en el mes de junio de ese año hubo un intento por hacerme desaparecer, pero la protección de Dios a través de diversas circunstancias lo impidió.

La Unión, necesita surgir y avanzar. Solamente es posible si las odiosidades se dejan de lado, nos respetamos mutuamente, y permitimos que todos los sectores se expresen con libertad. Fue ese anhelo de libertad el que me llevó a ser parte del trabajo del Comité Comunal Democrático por el NO.

Por favor… ¡NO SIGAMOS FARREÁNDONOS LA DEMOCRACIA!

Héctor Morales

Periodista

La voz del NO en La Unión

 

 

 

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