Diario Digital

Mi primera disertación

(Relato de un niño de 7 años en los años 70)

Por Jaime Bórquez Zuñiga.

Un día sin más ni más, la señorita Olga, nuestra profesora, nos soltó la noticia: ¡Queridos niños tienen que preparar una “Disertación” para el próximo mes! Ahí quedó la escoba, pero nadie le dijo nada a la señorita Olga, porque le tenemos un respeto tremendo; Lo que nuestra profesora dice, para nosotros es ley…

Nadie sabía que cosa era una “Disertación”, la “Marta Soto” que era como la matea del curso, bueno, no tan matea porque a veces el “Pelao Peña” le ganaba y a veces no tampoco, dijo que parece que era como una receta de cocina que había que preparar, por eso, era para el próximo mes.

El “Guayo Gallardo”, que es el más chistoso, dijo que el próximo mes podíamos estar casados y todos nos reímos porque a nuestra edad que yo sepa, nadie se casa en ninguna parte del planeta. La “Gata Fernández”, que le dicen así porque se demoró todo el año en pasar la lección del gato que viene en el “Silabario Hispanoamericano”, dijo que una disertación era como un tema, una poesía o un poema que uno tenía que repetir como un loro delante de todos los compañeros de curso. Las ocurrencias de la “gata”, con razón pasó un año pegada en el Gato. Que divertido fue, porque donde nos reímos, se amurró como dice la señorita Olga, cosa que no entiendo, porque las “murras” son una fruta para hacer mermeladas que en todo el otro mundo le dicen “Moras”.

La señorita Olga que es muy buena, la abrazó, le dio un dulce para que le pase el “amurramiento” y a todos nos hizo pedirle disculpas a la Nancy, ya que le habíamos faltado el respeto. Primero por decirle “gata” y segundo por habernos reído de ella. De ahora en adelante voy a comer hartas murras en el Verano para amurrarme de puro gusto y ganarme unos dulces y besitos de la señorita Olga.

“A ver mis niñas y niños” dijo la señorita Olga, “parece que no entendieron nada de nada de lo que es una disertación”. No sé cómo supo que estábamos más perdidos que el “Teniente Bello”. Mi mamá dice que ella sabe mucho porque, primero que todo, nos respeta como personitas que somos y lo principal es que tiene vocación para enseñar. Y como no tiene hijos, nosotros somos como sus hijos adoptivos, por eso nos quiere tanto.

Así nomás era, no entendíamos nada de nada, de ahí nos explicó que una disertación es: “Exponer un tema, apoyado de alguna imagen a los demás compañeros de curso y bla,bla. bla… Digo esto porque me puse a mirar a la Paulina y no le hice más caso a la señorita Olga, después me remordió la conciencia porque eso fue una falta de respeto de mi parte.

Me dio mucha lata, por que la que estaba más cerca de la explicación había sido la “Gata Fernández” perdón, mi compañera Nancy y nosotros fue a la que más molestamos.

Después la señorita Olga empezó a preguntarnos uno por uno cual sería el tema de para disertar la disertación.

Los temas eran re-interesantes. El “Teo Pacheco” dijo que su disertación sería del Colo Colo, 1973. La “Romerito” sobre su muñeca que se llama Llorona. “El Gordito” Valenzuela, sobre la horqueta, que es una herramienta que usa su papá para trabajar en el campo. Jorge Martínez sobre por qué la mamás hacen dietas. Roberto Godoy sobre cómo nacen las guaguas. El “Pancho” Bernier sobre cómo se hacen las guaguas. El “Tito Hinostroza” sobre la importancia de hacer ejercicio. La Dina González sobre la importancia de lavarse antes de comer. La Cecilia Rosas sobre la importancia de comer yogurt y tomar leche y el “Cabezón Fuica”, sobre cómo arreglar zapatos. Más pillo el “cabezón”, todo porque su papá es zapatero. A mí al tiro se me ocurrió algo para cuando sea mi turno de contestarle a la señorita Olga; porque por respeto y educación, hablamos sólo cuando ella nos pregunta algo o si queremos hablar, levantamos la mano y como aun somos chicos, levantamos el brazo completo para que ella nos vea mejor.

Cuando fue mi turno de contestar, sin pensar dije: “Administración y Marketing” señorita, ¡mmm!, dijo ella o sea puras letra emes juntas y con cara de asombro, ¡buen tema pero, un poco complicado, ¿no te parece Kike?, ¿ Estás seguro de disertar sobre Administración y Marketing?, yo muy seguro y como bien hombrecito que soy le dije, ¡sí señorita, sí! Total ella y mi curso no saben que mi tío Gonzalo trabaja como administrativo en la C.C.U y ¿qué hace un administrativo?… Administración, ¡obvio! Además mi tío Hernán trabaja en un Supermarket y ahí sí que está más clarito aun…trabaja en Marketing.

Al llegar a casa, saludé y le di un beso a mi mamá, le conté lo de la disertación y me quedó mirando con cara de asombro, igual que los invitados del programa de don Enrique Bravo Menadier, “Quien soy yo”, que pasan en la tele. De seguro que mi tema no sale en las revistas, Vanidades o Rosita que ella lee. Y menos aún debe ser tema de conversación con sus amigas la Pily y la Cata, con las que sale a tomar el té o a uno que otro “Malón”… De repente y sin mediar provocación alguna, mi linda mamá se mandó una de sus frases célebres: ¡Hay hijo, si estuviera tu papá, de seguro te ayudaría con tu tarea! Para qué necesito un papá como el que tenía, total a mi papá no lo hecho tanto de menos, porque a mí me trajo la cigüeña, el conejito me regala los huevitos de pascua, el Viejo Pascuero los regalos de navidad y mi mamá compra todas las cosas… Ahorita sí que vivimos tranquilos.

No me quedó otra cosa que ponerme manos a la obra, en la tarde fui primero donde el tío Hernán, que al verme, me saludo súper contento y me dijo: ¡Hola Kike! ¿Qué te trae por aquí? A mí me dio más risa su pregunta, era obvio que me habían llevado mis pies, porque me fui caminando, ya que mi bicicleta está mala y como todo esto sólo lo había pensado, no le dije nada. Luego le hice la pata y le dije que él era la única persona que podía ayudarme en mi problema. Primero puso cara de susto y luego me dijo: ¡Tú dirás para qué soy bueno! Cosa que también me hizo reír mucho porque, para jugar a la pelota es re- malo, así que le explique lo de mi disertación y ahí sí que puso cara de asustado. Me acordé al tiro de la tía Alicia, a veces le dice que es un bueno para nada y casi, casi que le encuentro razón.

¡No se qué cosa es eso! Me dijo, como hablando para adentro. Yo creo que decirle a un niño de 7 años, no sé, para un adulto tiene que ser súper complicado. ¡No te preocupes! Le dije, le pasé la mano, les mandé saludos a la tía Alicia, a la Sandrita su hija y me fui como había llegado; o sea, caminando.

Ahora me quedaba una sola posibilidad para que me ayudaran con mi famosa disertación que nos había dado la señorita Olga: mi tío Gonzalo. Con harto susto llegué a su casa, toqué la puerta y me abrió la tía Raquel y otra vez la misma cantaleta: ¡Hola Kike! ¿Qué te trae por acá? Yo de nuevo me reí y entré a su casa. El tío no estaba, lo esperé hasta harto después de terminado “Tevito” en la tele y no me quedó más remedio que irme a mi casa, porque no puedo llegar nunca después de empezadas las noticias; Ahí sí que mi mamá no tranza nada de nada.

Al llegar a casa estaba de visita la tía Pily, la saludé con mi cara llena de risa, porque la preocupación por la disertación va por dentro. La tía Pily me dijo que mi mamá le había comentado sobre mi disertación y toda tierna, me tenía unos suplementos “Icarito”. Se pasó la tía Pily, me sacó un gran peso de encima; y pensar que yo la encontraba entera de “Colérica”.

Saqué toda la información, luego mi mamá me ayudó a hacer un Papelógrafo con lápices de todos los colores y quedó lista mi famosa disertación…De seguro que las mamás hasta el año 2012 seguirán haciéndoles los Papelógrafos a los hijos para sus disertaciones…

Al otro día al entrar a la sala de clases, partieron rapidito las disertaciones, sólo pegábamos los Papelógrafo en el pizarrón, tomábamos el puntero y nos largábamos a hablar igual que un loro. Luego de escuchar varias de las disertaciones de mis compañeros en absoluto silencio, fue mi turno, pasé muy tranquilo y relajado. Total, al fin y al cabo, mi disertación sobre Administración en realidad es… puro Marketing.

 

 

@ER
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