Diario Digital

La Citroneta (Relato del Kike, un niño de 7 años en los años ‘70)

Por Jaime Bórquez Zúñiga.

Un día sábado súper temprano empezamos a escuchar sonidos, como del claxon del autito viejo que maneja “Mister Magoo”, un monito animado de la tele. Aun entre sueños, mi mamá me pidió que mire hacia afuera, no sé, si con los ojos a medio abrir o a medio cerrar, vi un auto de color blanco, con un parachoques bien adelante, de color como de plata brillante, con unos focos que parecen dos ojos de dinosaurio puestos sobre los tapabarros de sus ruedas delanteras, súper anchos y grandes llamada Citroneta, que estaba parada en el frente de nuestra casa y que tocaba y tocaba la bocina.

 

Así seguimos por harto rato, yo mirando con un ojo entre abierto, la Citroneta toca que te toca la bocina y mi mamá pregunta que te pregunta, ¿Kike quien mete tanto ruido a esta hora? Estando en eso, se abrió la puerta del auto Citroneta y bajó muy contenta la tía Pily, una amiga de mi mamá que habla como fruncida y a cada rato dice: ¡gallaa!, ¡no te puedo creer!, ¡te juro!, ¡noooooooo! Pone unas caras como las modelos de la revista “Rosita” y a mí me dice ¡Hola Ñatuquito! Cuando me vio que yo la estaba viendo, me gritó a todo pulmón ¡Kike dile a la floja de tu mamá que venga a conocer mi nueva joyita, ya son las 12 del día!

 

Como la tía Pily gritó tan fuerte, mi mamá había escuchado y de su pieza, también me gritó, ¡Kike dile a esa loca que es muy temprano y que deje dormir, total ya le conozco su última joyita! Yo me quedé calladito mejor, porque creo que mi tía Pily se refería a su auto Citroneta y mi mamá pensaba en el último novio que la tía le había presentado. Mejor le hice una seña a la tía para que pase y bajé a abrirle la puerta.

 

¡Hola ñatuquito! Me dijo muy horonda la tía Pily apretándome la nariz, ¿estás muy dormilón o saliste a un “malón de toque a toque anoche”? Yo me reí nomas, las ocurrencias de la tía, sino salgo ni a la esquina sin permiso de mi mamá, menos voy a ir a un malón. Cerré la puerta y subí rapidito la escalera para no perderme ningún detalle de la historia de la Citroneta de la tía Pily.

 

Cuando llegué al dormitorio de mi mamá, ella se estaba levantando, porque la tía Pily nos había invitado a dar una vuelta en su joyita. Yo igual me lavé y vestí más rápido que un bombero y sin más ni más ya estábamos dentro del auto. La Citroneta era bien bonita, espaciosa y cómoda, el manubrio bien grande y duro, porque a la tía Pily le costaba dar las vueltas en las esquinas. El cambio a diferencia de la camioneta de mi tío Raúl, se metía y sacaba como hacia el motor y estaba pegado al lado derecho del manubrio. Daba más risa cuando la tía pasaba los cambios, se ladeaba para el lado, los vidrios de las ventanas estaban partidos en dos, se levantaba la parte de abajo y se bajaba la parte de arriba. El techo también se abría para ver las estrellas en la noche y la suspensión que así se llama, era lo más mejor, parecía ir viajando en una cuna.

 

La tía Pily dijo que su nombre verdadero era Citroën AX 330 y había nacido el año 1974. Ella no sabía si había sido en Francia o en Chile, pero de lo que si estaba segura, era que cuando la manejaba, tiraba más pinta que la Reina de no sé dónde y que la había bautizado como “Palomita Blanca” y se largó a reír. Al regresar de nuestro viaje empezamos a sentir frío, la tía bajó el techo y buscó por todos lados la calefacción, pero no encontró nada de nada, así que no quedó otra que aguantarnos nomás. La tía Pily nos dejó en la casa y se fue entera de feliz manejando su joyita.

 

Después me enteré que la tía Pily había chocado su auto – Citroneta como 5 veces, pero como era súper resistente, no le había pasado casi nada. Algún tiempo después mi mamá me pidió que leyera un anuncio que apareció en el “Diario La Prensa” y que decía más o menos así:

 

“Por apuro vendo mi Joyita,

Citroneta AX 330 de 1974,

Llamada Palomita Blanca.

Única dueña, jamás chocada,

Que de seguro marcará tu vida y la de tu familia.

Como lo hizo conmigo…”

@ER
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