Diario Digital

Innovación y Modelo Educativo

De manera creciente nuestra sociedad empieza a aceptar que el modelo educativo que aplicamos a nuestros niños y jóvenes e incluso al resto de la sociedad, está irremediablemente obsoleto. Cuando los filósofos actuales y los expertos en diversas disciplinas nos dicen que el mundo cambió, debemos asumir con serena reflexión que esa es una realidad, pero al mismo tiempo, reaccionar con un saludable optimismo y asumir que debemos re pensarnos, individual y colectivamente, para responder a esta nueva realidad.

La educación tradicional basada en contenidos y en una lógica de “estudiarlos” y no de “aprenderlos” necesariamente, nos aleja de lo que hoy se requiere para ser un “ciudadano pertinente“ y por lo tanto, imprescindible para la sociedad. Bajo nuestro actual modelo, se contribuye escasamente a desarrollar habilidades que permitan establecer relaciones colaborativas con otros, no se nos “educa” para ser activos promotores de cambio, a ser líderes, autocríticos y críticos sociales, a fomentar nuestra creatividad, a concretar nuestros intereses, a aprender con la misma facilidad que ha desaprender.

Si nuestra estructura educacional no apunta al desarrollo de la matriz intelectual, emocional y espiritual del ser humano, seguirá siendo un lastre social que creará personas incompletas, con alguna cultura sincrética, con una memoria súper entrenada, pero con escasas habilidades para emprender, para superar fracasos y volver a empezar, para crear e innovar.

No olvidemos que este proceso no participa sólo la Escuela, la Universidad o el Centro de Formación Técnica, también influye la familia, el contexto cultural, el medio social, en síntesis, la sociedad en su conjunto.

Pero, ¿cómo invitamos a crear una nueva cultura basada en la innovación?, …si nuestra historia da cuenta de curricula académicos extensos y extemporáneos, de prácticas en el aula basadas sólo en la ecuación emisor –receptor y no en el hacer, donde se nos forma mayoritariamente para trabajar para otros, donde lo importante y que perdura es la calificación y no la competencia adquirida, en fin, tantas restricciones y tantos paradigmas que no nos dejan imaginar nuestro propio camino. La respuesta está en nosotros mismos, podemos crear una realidad distinta y no asumir como única posible aquella que vemos hoy y que nos muestran.

A pesar de nuestra educación de paquete, rígida y obsoleta, a pesar de los paradigmas y de nuestras limitaciones, todos estamos invitados a INNOVAR en lo que hacemos, en lo que producimos, en cómo lo hacemos, en cómo los vendemos, en cómo nos relacionamos en nuestras cadenas de suministro, en cómo conocemos y entendemos a nuestros clientes, en cómo generamos riqueza para que ésta fluya, entre todos los agentes que participan del negocio o del sector productivo.

Claudio Soler Álvarez

Médico Veterinario, U. de Chile.

Subcomité de Innovación

Agencia Regional de Desarrollo Productivo de la región de Los Ríos.

@ER
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