Diario Digital

La persistencia de la memoria

La memoria humana es una de las facultades más exploradas por la ciencia médica y una de las más misteriosas por la complejidad de los mecanismos neuronales que hacen que un hecho se fije en nuestra mente como un recuerdo, y, más importante aun, como a partir de ese hecho memorable podemos extraer conclusiones las cuales luego aplicamos en nuestra vida cotidiana.

Estos hechos memorables pueden ser de diferentes clases y tenores. Algunos de ellos pueden ser dichosos, ejemplificadores, profundos, así como otros pueden ser tristes, quisiéramos incluso no tenerlos, pues son la marca de hechos traumáticos, de los cuales nunca podremos deshacernos.

Es por esto mismo que muchos de nosotros a partir de nuestras experiencias, de nuestra memoria, extraemos conclusiones que tomamos como principios de vida, principios irrenunciables como la lealtad, la solidaridad, la búsqueda de la libertad del hombre, entre otros.

No obstante ello, también resulta evidente que existen algunos personajes que parecen pasar por sobre su memoria y por sobre los principios que alguna vez profesaron, y aparecen hermanándose con los mismos que causaron tanto dolor, con aquellos que nunca podremos borrar de la memoria nacional.

Uno de estos personajes es el Senador de la República Fernando Flores, ex ministro del Presidente Allende, prisionero político en la infame Isla Dawson, electo Senador bajo el ala del Partido Por la Democracia y del ex Presidente Ricardo Lagos. Para quienes hemos visto en las salas de cine la película Dawson Isla 10, basada en el libro homónimo de Sergio Bitar, nos sobrecogimos con la realidad que sufrieron esos compatriotas retenidos en el último rincón del mundo, golpeados, torturados, por el simple hecho de pensar distinto a los vencedores y de haber actuado de manera consecuente con dicha forma de pensamiento.

Por eso ahora nos horroriza que una persona como el Senador Flores se asocie a los mismos que propiciaron su encarcelamiento, su represión y su exilio.

El verlo rodeado de personajes como Jovino Novoa, Christian Larroulet y otros que justificaron no sólo su sufrimiento sino que el de cientos de miles de compatriotas hace que dude de la integridad de las facultades cognitivas del Senador, pues sólo una seria lesión en la corteza cerebral puede provocar, a mi modesto entender, esta amnesia por la cual ha olvidado todo recuerdo de lo vivido en la pequeña y gélida isla austral.

Pero no es el único. En nuestra querida ciudad de Valdivia también existen los desmemoriados, desmemoriados más súbitos que el Senador, pero desmemoriados al fin. Y es que un reconocido jefe de servicio de Valdivia, que decía ser muy amigo del reelecto diputado De Urresti, que decía tener convicciones políticas socialistas, sin ser militante de tan noble colectividad, quien fue buscado por sus amigos socialistas “por su perfil técnico” y no por ser “político”, (no obstante el claro perfil político del cargo), y que fue la causa y razón última por la cual el Partido Radical de los Ríos no dio su apoyo al mentado diputado, ha olvidado sus convicciones políticas, ha olvidado a sus amigos, ha olvidado sus principios y ha comenzado a hacer suya la teoría del desalojo desarrollada por el Senador por la zona Andrés Allamand.

Este conocido personaje, que no va aquí su nombre pues mi pluma se niega a escribirlo, a pesar de ser mi colega, ha iniciado antes de tiempo el desposeimiento de sus cargos respecto de aquellos que legítimamente fueron parte de la Concertación, ofrece cabezas a su rey como lo hizo Salome con la cabeza de Juan el Bautista, alejando de su cargo de jefatura a uno de sus segundos, destacado profesional, militante del Partido Radical y quien incluso colaboró de su peculio en la primera campaña del Diputado de Urresti solventado gastos que el por entonces candidato se veía imposibilitado de cumplir. Tanto fue el apresuramiento en pagar el tributo a su nuevo rey en este “acto ejemplar”, que dejo olvidada una carta con su puño y letra instando al abogado del servicio para buscar los resquicios necesarios para alejar de sus funciones a nuestro querido correligionario.

Quiero de todo corazón creer que los casos del Senador Flores y de este personaje valdiviano (mi pluma sigue sin querer escribir su nombre) sean producto de algún cuadro clínico no diagnosticado debidamente, pues de lo contrario, si es que son acciones consientes, realizadas en pleno uso de sus facultades, se trataría de puros y simples traidores, de la deslealtad llevada al paroxismo, de los más bajo de la calaña que puede dar la siempre sorprendente especie humana.

Dr. Marcos Saldías Yáñez

Presidente Regional de los Ríos

Partido Radical Socialdemócrata

@ER
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