Diario Digital

La encrucijada electoral

Luis Aguilera Vera

La aparición de Marco Enríquez en el escenario de la primera vuelta electoral produjo un vuelco inesperado en las opciones de un segmento importante de ciudadanos, que dijeron ¡basta! a la forma tradicional y monopólica con que los dos grandes bloques políticos, Alianza y Concertación, ordenan a sus electores.

Quienes somos parte desde sus inicios de la Concertación de Partidos por la Democracia reconocemos los grandes avances logrados en todos los Gobiernos concertacionistas, especialmente en el de Michelle Bachelet donde el sello en la protección  social ha sido lo más potente, sin dejar de mencionar la inserción de Chile en los mercados y foros internacionales más importantes, debido fundamentalmente a sus niveles de desarrollo productivo y a la seriedad y eficiencia con que el Gobierno enfrentó la crisis financiera internacional.

El 80% de aprobación de la gestión de la Presidenta es un hecho inédito en la historia republicana de nuestro país y un amplio segmento de ciudadanos nos sentimos herederos de esa gestión, porque contribuimos en la gestación del primer gobierno dirigido por una mujer, que despertó los celos de muchos dinosaurios políticos, que dudaron y renegaron de su capacidad, pero que hoy se retratan orgullosos junto a la presidenta, en busca de un mendrugo de su encanto.

La balanza de los encantos y desencantos, nos muestra muchos avances, pero también muchos temas pendientes que no ha sido posible  resolver o corregir en los sucesivos gobiernos de la Concertación. El problema más dramático es la desigualdad que se ha ido generando en la distribución de la riqueza. Con mucho dolor vemos que Chile ha retrocedido en la adopción de políticas de equidad y de oportunidades y ha creado un campo propicio para que se desarrolle sin freno la concentración económica y el imperio de las grandes empresas monopólicas, que -sin contraparte o fiscalización- incubaron el germen de la colusión y el mercado, como ente regulador, pasó a ser un simple espectador sin la más mínima capacidad de actuar.

La cobertura de salud a través del plan Auge tiene un excelente horizonte filosófico, pero en la práctica la infraestructura deficiente, la escasa dotación de especialistas y la falta de medicamentos derrumban las metas propuestas.

La brecha existente entre la educación privada y pública  es aberrante y el objetivo primordial, que es la calidad, es el gran ausente…Creemos que el principal factor causante de la desigualdad es la calidad de la educación pública.  La LEGE, aprobada a espaldas de los actores directos del proceso, es una muestra que en educación priman otro tipo de intereses, porque no es posible haber aprobado una ley que no resuelve los temas de fondo y es una pincelada muy similar a la LOCE…El lucro sigue campeando como en sus mejores tiempos.

El daño previsional a los funcionarios públicos en los primeros años de la dictadura y la deuda histórica de los profesores, son temas no resueltos y seguirán en la carpeta de los temas pendientes. El portazo dado a los maestros en sus demandas de justicia es una muestra palpable del desencuentro de los ciudadanos con los actores políticos, que no fueron capaces de interceder para cambiar el vuelco del gobierno en el cumplimiento de su compromiso con los docentes.

Muchos de estos temas pendientes, además de otros que piden participación en la toma de decisiones y en las oportunidades, crearon el sustrato suficiente para que germine el desencanto y el rechazo a las cúpulas partidistas, que decidieron autoritariamente la forma de elegir la sucesión del actual gobierno.

La legitimidad de los presidentes de los partidos concertacionistas quedo trizada y más aún, cerró la puerta a la diversidad y a la tolerancia, principios que han sido los grandes pilares que nos convocaron para recuperar la democracia…La incipiente disidencia conoció en carne propia la intolerancia matonesca de los cuadros dirigentes, que usaron el garrote de su poder para despejar cualquier asonada que pretendiera disputarle su omnímodo poder.

En este escenario Marco Enríquez-Ominami levantó la bandera del progresismo, para crecer a escala humana, para desterrar el autoritarismo partidista, para corregir y sancionar los actos corruptos, para desarrollar una reforma tributaria, esencial para financiar una educación de calidad…Marco propuso trabajar sin pausa en la incorporación de los grandes ausentes en todos los procesos electorales: los jóvenes, que no se sienten ni incorporados, ni comprendidos, pero que mañana deben asumir los destinos de este país para que efectivamente funcione lo esencial, el recambio generacional y se termine con las autoridades vitalicias.
Marco reencantó a muchos que pintaron el Arcoiris con la diversidad de sus convicciones y su mensaje fue creciendo en forma transversal, especialmente en aquellos que han sentido de cerca la exclusión, la descalificación y el amedrentamiento por no ser incondicionales a intereses políticos personales.

Los grandes temas de ayer, hoy vuelven a tener vigencia y la mística y rebeldía con que gritamos “libertad”, hoy se engendra en el corazón, en el alma y en el puño concertacionista que votó por Marco en la elección reciente, y se incrustó asimismo en ese mundo ciudadano amplio y diverso que no quiere más de lo mismo, sino transparencia,  justicia y sanción para los actos corruptos, fin al binominal, calidad en educación, recambio en la conducción política, sistemas efectivos de control en la contaminación ambiental, reforma tributaria, inscripción automática y voto voluntario, etc.

Si concurren estos temas en los programas de los candidatos, Frei y Piñera, podrán captar votantes de esta diversidad disidente. En caso contrario, un segmento importante de ese 20%  que optó por Marco, votará nulo o blanco…Es la sensación que se recoge en el análisis rutinario de los temas contingentes. El voto marquista y concertacionista no será fácil conseguirlo mientras no se muestren señales concretas. Y la primera de ellas, expresada en todos los escenarios recientes, es el recambio de los dirigentes de los partidos de la Concertación, responsables de la fragmentación concertacionista, sin que ello signifique el descabezamiento de los partidos, sino simplemente abrir una ventana para que entre el aire puro y limpio de la renovación.

Hoy vemos con cierta satisfacción que el programa y el equipo estratégico de Marco, no eran cantos de sirena ni estaban dando un salto al vacío…Ambos candidatos de la segunda vuelta están dando señales de incorporar algunos ejes estratégicos de su programa, como asimismo allegando a sus comandos, a personajes de las diferentes temáticas de un programa ciudadano con innovaciones profundas en la forma de construir un país acogedor y capaz de satisfacer la demanda política, social, económica y cultural de ese mundo diverso y silencioso, que ha quedado marginado de la toma de decisiones.

Cuando las voluntades, los actos y las señales, estén sobre la mesa, los desencantados, estaremos dispuestos a incorporarnos al eje progresista, con pitos y flautas, como ha sido en las campañas anteriores. Si ello no ocurre, seguiremos el camino de la rebeldía, para que las catedrales políticas sientan sobre sus hombros la responsabilidad de haber pulverizado el encanto, el corazón y la mística de ese torbellino concertacionista, que supo construir democracia y libertad en un horizonte negro y obscuro, donde el trueno ensordecedor no fue capaz de amilanarnos.

@ER
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