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Fuerte y claro: los Humanistas no optaremos por Frei

vladimirEn la Europa de los años 30, se impulsaron con fuerza los denominados Frentes Antifascistas, coaliciones de fuerzas democráticas que pretendían formar un muro progresista en contra del avance de la ultra derecha, que terminaría gobernando en parte importante de los países de Europa Central, Italia y España, esta última tras una guerra civil que dejó como saldo más de un millón de muertos.

La práctica de formar estros frentes antifascistas se traslado mecánicamente a América Latina, hasta donde llegaron grupos nacionalsocialistas que constituían una patética copia de sus homólogos europeos. En Chile estos frentes permitieron el acceso al gobierno de los radicales, que -con todas las luces y las sombras propias de sus tres gobiernos- dejaron su marca en la historia.

Más adelante y en plena dictadura militar, fue necesaria la unidad de un amplio abanico de fuerzas políticas para dar forma a una salida pactada de dicho régimen, creándose la Concertación de Partidos por la Democracia.

La huella de un frente común contra la derecha siempre estuvo presente en esos procesos, sin embargo ellos obedecieron a realidades pasadas hace muchas décadas, por lo que cabe preguntarse si ello resulta pertinente hoy.

Frente a la posibilidad de que Sebastián Piñera se imponga al candidato Eduardo Frei y ante el temor frente a una cada día mas potente candidatura de Marco Enríquez –Ominami, nuevamente se agita el ambiente político nacional con la formación de una suerte de frente antifascista, aún cuando suene ridículo a estas alturas de la historia.

La propuesta de este “frente único” solo se sustenta en la profunda pobreza ideológica y política que afecta a la Concertación y a un Partido Comunista que a estas alturas solo aspira a la elección de un par de parlamentarios y a algunos carguitos menores en el futuro gobierno de Frei.

Entre los personeros de la Concertación es evidente el temor a perder empleos y por sobre todas las cosas a no poder seguir contando con el respaldo del aparato público, que tienen capturado desde hace 20 años, para el desarrollo de una política clientelista que permite mantener sus escaños a parlamentarios mediocres.

Personalmente, considero que ya está bueno de chantajes. Por estas líneas y en mi calidad de Presidente Regional del Partido Humanista, considero que se han evidenciado los temores que tuvimos presentes al alejarnos de la candidatura de Jorge Arrate, toda vez que esta supuesta opción política terminó transformándose en una subcandidatura de la candidatura de Frei, destinada a captar sufragios de izquierda para el candidato de la Concertación en segunda vuelta, pero que en caso alguno puede erigirse en un referente para la construcción de un proyecto progresista con proyección hacia el futuro.

Los ataques en contra de Marco Enríquez sólo refuerzan nuestra convicción de que ellos se sustentan en una visión añeja del mundo, plagada de temores y odiosidades que ya no tienen cabida y que sólo consiguen alejar cada vez más a las futuras generaciones, de intervenir en la actividad política.

La realidad se impondrá finalmente y las cifras son claras: la única opción viable para derrotar a la derecha es la candidatura de Marco Enríquez, sin embargo lo más importante es la construcción de una nueva mayoría, de un proyecto político progresista donde todos caben.

Vladimir Riesco Bahamondes, Presidente del Partido Humanista región de Los Ríos.

@ER
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