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Héctor Morales, la voz del NO en La Unión:“La clase política traicionó todos los principios por los cuales luchamos”

05 octubre 2018.- Al cumplirse 30 años del triunfo del NO en el plebiscito de 1988, lo cual marcó el retorno a la democracia, son pocos los integrantes del equipo que trabajó por esa tendencia en La Unión que aún residen en la ciudad y muchos ya han muerto. Son muchas las versiones que circulan en torno a quienes y cómo se vivió ese proceso en la comuna, por lo que entrevistamos a uno de los protagonistas de la historia, en ese entonces el más joven de los integrantes de ese equipo.

Héctor Morales, fue quien dirigió del Comité Comunal Democrático Juvenil por el NO en La Unión e integró lo que se conoció como el Comité Ejecutivo, formado por cinco personas, que decidían las líneas de acción que eran ejecutadas por todos los integrantes de partidos políticos e independientes que estaban por el NO.

¿Cómo llegaste a participar de esa instancia?

Fue Mario Ortiz quien me invitó a participar del Comité de Elecciones Libres, que impulsaba la Democracia Cristiana, trabajo que era liderado por dos grandes mujeres que admiro mucho, que son Patricia y Violeta Heinshon Bórquez. Mario era presidente de la juventud de ese partido y fui invitado como independiente, porque la idea era sumar a todos aquellos que pudieran aportar al proceso. En ese tiempo todo se hacía de manera clandestina en las casas.

¿Cómo esto se transforma en la lucha por el NO?

El 19 de enero de 1988, se hizo una convocatoria a todos los partidos de la oposición que funcionaban en la clandestinidad y a los independientes que estuvieran contra de la dictadura, a una reunión que se realizó en el restaurant El Llanero, de Guido Puebla. Allí llegaron cerca de 20 personas, de dos fracciones del Partido Socialista –los de Almeyda y los de Nuñez- el Partido Radical, el Partido Comunista, la Democracia Cristiana y algunos independientes como el caso de Sady Bartsch y yo.

La DC expuso el tema del Comité de Elecciones Libres, pero Mario Devaud, que había llegado con los Radicales, cambió el enfoque señalando que debíamos luchar y prepararnos para enfrentar al dictador y ganarle en su propio terreno, inscribiéndose en los registros electorales y votando que NO en el plebiscito que en ese tiempo aún no tenía fecha.

Así que se formó lo que se llamó el Comité Comunal Democrático por el NO, nombre que Devaud propuso. Como éramos muchos iba a costar ponerse de acuerdo, por lo que se forma el comité ejecutivo y la asamblea decidió que lo integraran Mario Devaud, Silvia Cañoles, Sady Bartsch, una de las hermanas Heinshon –no recuerdo si Violeta o Patricia- y yo fui nombrado en representación de la juventud, porque al ser independiente le daba garantías a todos los partidos.

 ¿Cómo se decidió quién presidía, hubo alguna elección interna?

En la reunión del 19 de enero se propuso como presidente del organismo creado a Enrique Jaramillo Becker, quien había sido militante socialista. Como no estuvo presente en la reunión, se decidió efectuarle una visita en su casa para ofrecerle esta responsabilidad. Pero, Jaramillo rechazó la designación, señalando que él iba a asumir la presidencia de una organización de agricultores del sur, que en ese tiempo estaba asociada a la derecha. Recuerdo que un año después la mayoría de esa gente, que estaba endeudada hasta el cuello, apoyó a Fra-Fra Errázuriz, porque le había prometido solucionar el tema del endeudamiento y eliminar la UF en cinco minutos. Por tanto, en ese momento se decidió que Mario Devaud presidiera el Comité, y creo que fue una decisión acertada que se demostró en todo el trabajo que se hizo.

La negativa de Enrique Jaramillo le significó que cuando el año 1990 le pidió al partido Socialista ser nombrado para ocupar el cargo de Seremi de Agricultura en la región de Los Lagos, los dirigentes como Eric Schlee, el Chico Fernández, Melitón Montecinos, le negaron esa posibilidad. Eso lo puedes corroborar incluso con Wladimir Fernández, que trabajó con la administración Jaramillo, ya que él es hijo del Chico Fernández y conoce bien la historia.

¿Cómo inician el trabajo, considerando que en ese tiempo las cosas no eran fáciles?

La DC esperaba la visita de Gabriel Valdés para fines de enero en Osorno, así que los locales habían pedido que pasara a La Unión, lo que fue aceptado desde Santiago, por lo que se planteó el hacer una convocatoria pública que se programó en el restaurant El Regalón, en calle Montt, frente a la Municipalidad. Ese era un golpe potente, porque estar enfrente del centro de poder del alcalde designado, a 50 metros de la plaza, no era menor. No era un local tan grande, por lo que el riesgo de era mucho, considerando el miedo imperante. Reunimos 127 personas, lo cual significó romper con ese miedo y fue un evento solo para valientes.

¿Qué ocurrió allí?

El acto fue bien simple. Se elaboró un discurso con los lineamientos y un decálogo que establecía las razones por las cuales decíamos NO. Fue Mario Devaud quien elaboró ese decálogo, que de cierta manera expresaba el sentir de toda la gente y se manifestó también en la campaña a nivel nacional. Se me entregó la responsabilidad de leer ese discurso, y desde ese día mi voz fue la que representó al NO a nivel local. Luego estuvo el discurso de Gabriel  Valdés y al final compartimos unas empanadas, navegado y vino del más económico, ya que no teníamos recursos.

Todos los planteamientos que se plasmaron en ese discurso eran muy potentes. Pero, la clase política traicionó todos los principios por los cuales luchamos, prostituyendo y manoseando la democracia, utilizando la política para hacer un negocio con el  cual beneficiarse ellos y sus familias, tratando de crear verdaderas dinastías de tal manera de ir heredándose el poder entre parientes, mientras que el pueblo que luchó siguió y sigue esperando la alegría que no llegó, o más bien llegó solo para los oportunistas y sus sátrapas.

¿Hubo consecuencias por ese acto?

A nivel local, las hermanas Heinshon, Violeta y Patricia, que eran profesoras, fueron llamadas al municipio por el alcalde Enrique Larre y fueron amedrentadas. Ellas se pararon dignas, defendieron su postura y manifestaron que seguirían luchando por lo que ellas creían. Como profesoras del sistema municipalizado corrían el riesgo de ser despedidas, pero se  jugaron el todo por el todo.

Los medios locales no nos pescaron.  Pero en radio La Voz de la Costa salió un reportaje de media hora que realicé y también en radio Chilena y Cooperativa salió la noticia.

Gabriel Valdés se llevó copia del discurso y a nivel nacional eso tuvo un impacto muy importante, porque de allí nace el Comando por el NO el día 2 de febrero de 1988. Se terminó el Comité de Elecciones Libres y, por tanto, podemos decir que fuimos pioneros al ser la primera ciudad de Chile que se manifestó para enfrentar al dictador Pinochet con un lápiz y un papel y derrotarlo en su propio terreno diciendo NO. Eso es historia y así debe quedar consignado para las generaciones futuras.

Nosotros nunca nos llamamos Comando por el NO, porque mantuvimos el nombre con el cual nacimos. Era un tema que nos hacía sentir orgullosos porque era nuestra identidad de pioneros.

¿Qué otras acciones siguieron realizando?

Con el Comité Juvenil hicimos el primer trabajo de campaña en la Feria de Chacareros de La Unión, algo que todos los políticas en campaña hoy en día hacen. Solicitamos el permiso y vinimos a repartir volantes portando banderas. Al terminar hicimos algo que no estaba autorizado, ya que nos fuimos con las banderas marchando y gritando consignas por calle Prat y por calle Montt, hasta llegar a la casa de Mario Devaud en calle Phillippi, sede del comando. Esa era una acción imprudente, porque arriesgábamos que nos arresten, pero la hicimos y punto. Había gente que nos aplaudía, pero también personas que me conocían y que desde ese día me quitaron el saludo. ¡Para que veas el nivel de polarización que había!

Editamos un boletín hecho con un mimeógrafo manual, una hoja de roneo impresa por ambas caras, que se llamaba “LA RED”, con el slogan “Estrella de la Libertad”. Mario Devaud escribía el lineamiento político y yo las noticias y comunicados que queríamos llegaran a la gente. Ese boletín  se imprimía una vez a la semana en casa de Rubén Ramírez Caro, en la población El Maitén, y sacar mil o dos mil ejemplares era pega de dos días al menos, ya que el sistema de impresión era muy rústico, tipo siglo XIX.

Hicimos un programa de radio de cinco minutos cada día de la semana en radio Concordia. Página y media de libreto bien estructurado, porque no teníamos recursos para pagar por más tiempo. Yo entraba a hacer el programa después de que los del SI terminaban su media hora. Los domingos se logró contratar 30 minutos. Allí entregábamos más información y podíamos poner música ad hoc. A ese programa le puse el nombre de “Encuentro con la Democracia”.  Utilizamos La Marsellesa como cortina musical, pero los del SI nos atacaron porque decían que era la Internacional del Partido Socialista. Así que dedicamos algunos minutos para darles una clase política de lo que La Marsellesa representaba, a partir de la Revolución Francesa, para las democracias del mundo.

¿Hicieron actos masivos?

¡Por supuesto! El más importante fue el 19 de agosto de 1988  en el cine O’Higgins. Cada partido integrante del Comité Comunal Democrático invitó a un ex senador. Los DC a Narciso Irureta, los socialistas a Aniceto Rodríguez y María Elena Carrera, los radicales a Enrique Silva Cima, el cual no llegó y en su representación llegó un dirigente del Partido Radical de Concepción que hizo un discurso “chuchoquero” así para encender a las masas. A nivel local se sumó el ex senador Julio von Mölenbrock Lira, ya que pasó a integrar el Comité en el mes de marzo, cuando el Partido Nacional estuvo con el NO, hasta la traición de Phillips cuando se reunió con Pinochet.

Lo memorable de ese acto es que era el primero más masivo y teníamos temor que por miedo la gente no llegue al cine. Cuando faltaban 15 minutos para comenzar, estaba prácticamente vacío. Habíamos acordado que las asientos vacíos los taparíamos con chaquetas, pero unos diez minutos después estábamos a reventar con gente fuera sin poder entrar. Desde sus trabajos la gente pasaba directo al acto. Le pedían a los choferes de los micros de las empresas que los pasen a dejar directo al cine. ¡Era emocionante ver entrar a los mineros con sus cascos, los trabajadores de empresas madereras con sus overoles!

Para ese evento propuse el nombre de “Encuentro con la Democracia”, el cual fue aceptado y también se utilizó para nuestro programa de radio.

¿Qué impacto generó eso?

Hasta hoy nadie olvida el discurso de Julio von Mölenbrock, con la leyenda del pájaro azul de la felicidad y su clase magistral respecto  contra qué luchábamos: la doctrina del militarismo. Hubo que poner parlantes fuera del recinto porque toda esa esquina hasta el Club Alemán estaba llena de gente, que desde ese día no tuvo miedo de manifestarse, de poner banderas y carteles del NO en su casa.

A modo de anécdota y para no dejar de mencionar a ciertas personas que colaboraron, no teníamos quien  conduzca esa ceremonia, porque yo debía grabar en video ese acto porque era demasiado importante. Harry Mundaca, fue el único locutor que aceptó. Como tenía poca experiencia, fue presentando uno a uno a los ex parlamentarios como si estuviera en el Festival de Viña. Eso es algo de lo que nos reímos después al ver el video, pero le dimos libertad de hacerlo como quiera. Pero es importante mencionar eso, porque Harry después nos colaboró en grabar la presentación y cierre de nuestro programa, sumándose también a la campaña del NO.

Para hacer la promoción de ese encuentro, contratamos espacio en radio La Voz de la Costa, porque la gente de La Unión escuchaba esa radio porque allí salían las noticias que el resto no publicaba, y también en radio Concordia. Pero, la grabación del spot la hicimos con la voz de Mario Devaud y la mía en los estudios de Radio La Voz de la Costa, porque no teníamos equipos ni estudios donde hacerlo.

¿Qué los motivaba para decir NO?

El hambre, la opresión, el miedo, la falta de libertad. Queríamos cambios radicales. Salud de calidad, educación de calidad, libertad de expresión, mejores oportunidades en la vida. Parece ridículo que 30 años después aún sigamos peleando y esperando por lo mismo, siendo que nos jugamos la vida por eso. Tienes que entender que en ese tiempo sumarte a la lucha significaba marcarte, arriesgabas tu vida, porque entrabas en la mira de la CNI que te iba a seguir, sin saber si en algún momento te podían hacer algo.

¿Estaban en riesgo sus vidas?

¡Por supuesto!

En junio de 1988 Mario Devaud vivió tiempos de angustia, debido a que viajé por un mes a Santiago por trámites de titulación y la CNI, desde el regimiento Maturana, les hizo correr el rumor que me habían hecho desaparecer en ese viaje.

Creo que esa fue la intención de ellos, pero una serie de circunstancias hizo que yo subiera a un bus casi a la media noche en el cruce Los Tambores, por lo que perdieron mi rastro, ya que también al llegar a Santiago cambié mi paradero de llegada. Mario incluso anduvo en Valdivia viendo un cadáver que apareció y que tenía mis características.

Cuando llegué de regreso y llamé a Mario, Verónica Moretti estaba soprendida y me preguntó dónde estaba, pidiéndome que me fuera de inmediato para su casa y allí me contaron la historia.

Fui imprudente al no establecer una comunicación al menos semanal. Fui muy confiado.

En otra ocasión, un tipo me quedó mirando en la plaza de La Unión, porque yo andaba con la chapita del NO y me tiró el auto encima, que alcancé a esquivar. El tipo se rió, lo fui a increpar y le agarré a patadas la puerta.

Para el 18 de septiembre fuimos a elevar volantines al sitio del estadio Bancario, donde hoy está la población Los Ríos y como tenían el arco iris del NO, había una actividad en la media luna y vinieron los del SI a rompernos los volantines y un tipo, cuyo nombre he olvidado, comenzó a estrangularme. Era uno moreno, alto. Me enteré que años más tarde fue condenado por violencia intrafamiliar en Santa Cruz, y el juez que dictó la sentencia fue Mario Devaud. ¡Las vueltas de la vida!

¿Cómo estuvieron los resultados en La Unión?

Los primeros días de septiembre, Mario Devaud nos da a conocer una información clave. Las fuerzas que integraban la coalición del NO, jamás habían superado el 42% de los votos en esta comuna, de acuerdo a un análisis estadístico. Por lo tanto, se discutió que nuestra meta era superar esa cifra. Si lo lográbamos estaba asegurado el triunfo en lo nacional. Eso lo dijimos públicamente en nuestro programa de radio y aquí alcanzamos poco más de un 43 por ciento, prácticamente la cifra nacional invertida. Esta era una ciudad de derecha y con miedo.

 Y esa noche, cuando no se reconocía el triunfo del No, ¿Cómo lo vivieron?

Por tema de seguridad, nos fuimos a otras casas y allí mirábamos el Corre Caminos, esperando los resultados. Fue angustioso. Estábamos dispuestos a defender el resultado, pero esa noche podía pasar de todo. Sabíamos que había una lista de unas 35 personas de La Unión sobre las cuales la CNI actuaría. Obviamente era fácil suponer quienes encabezaban esa lista.

En mi caso particular, yo estaba claro que si venían por mí no me iba a entregar fácilmente para que me maten. Una segunda opción, si había tiempo, era refugiarse temporalmente, para lo cual  había planificado una ruta de escape hacia un refugio que jamás informé a nadie, y desde allí pensaba que iba a combatir de la manera que fuera a la dictadura. Creo que cada uno en particular tenía claro que cosa hacer.

Afortunadamente, las cosas se dieron de otra forma, y muy a su pesar el dictador tuvo que reconocer su derrota, aunque días después apareció diciendo con todo desparpajo que más del 54% de los votos era menos que un 43%. ¡Estupideces del dictador y sus asesores!

Pasados 30 años, ¿qué piensas de todo esto y de la recuperación de la democracia?

Tengo la tranquilidad y la paz interior de haber hecho lo que mi conciencia me marcó como correcto.

No obstante, tengo el desagrado de haber visto en estos 30 años como los oportunistas ocuparon posiciones y cargos, en buen chileno, “sin haberse mojado el potito”. Precisamente, como no saben lo que esto costó al no haber estado en la primera línea del frente, se han corrompido, han traicionado los principios de esa lucha, ya que solo han velado por sus intereses y por engrosar su patrimonio personal.

Creo que se ha traicionado y lesionado gravemente los principios democráticos. No concibo que hayamos prometido cambios que jamás llegaron, que se hayan vendido al mejor postor y los buenos liderazgos hayan sido reemplazados por caudillos locales que mantienen una clientela electoral sin importar el futuro, sin levantar nuevos liderazgos, simplemente pensando que sus hijos tienen el derecho a ocupar los cargos que dejan vacantes, como si fueran una dinastía real, persiguiendo a todo aquel que no esté de acuerdo con sus posturas egoístas.

¿Crees que hay injusticia?

¡Salta a la vista!

La democracia consiste en el gobierno de las mayorías con respeto a las minorías. Hoy pretenden imponer por fuerza de la ley que las minorías estén por sobre las mayorías. ¡Eso es lo que las dictaduras hacen! No concibo que Lagos haya dictado leyes que afectaron a la clase trabajadora en sus fondos de pensiones y, más aún, que los parlamentarios elegidos por el pueblo las hayan aprobado. No concibo que Bachelet haya propuesto una ley mordaza, siendo que luchamos por la libertad de expresión, y lo hacen con el único fin de eliminar toda expresión disidente a sus intereses y su agenda pro globalización. No concibo que el gran tema de este país en los últimos años haya sido el aborto, la ley de género y otros temas, mientras que muchas personas mueren sin atención de especialistas médicos en las largas listas de espera, con jubilaciones indignas, con salarios miserables. ¡Nos han tapado con puros voladeros de luces, dejando fuera todas las legítimas aspiraciones del pueblo!

En el plano local, ¿crees que ha habido cambios?

Estuve 22 años fuera de esta ciudad. Cuando me fui gobernaban 5 familias, pero al regresar gobernaba una. La gente sigue con el mismo miedo que en la dictadura, no hay avances. Escuchaba o leía en los medios la jactancia respecto a la gran cantidad de proyectos que algunos habían gestionada para La Unión, pero la gente sigue deprimida, sin expectativas, sin esperanzas, porque deben salir a otras ciudades a trabajar, al norte de Chile o donde sea, porque la gente no come calles pavimentadas ni estadios. Las inversiones solo han apuntado al paternalismo, a la subsistencia, para mantener una clientela electoral, pero no al desarrollo. Por ejemplo, se han entregado millones a través del Prodesal y PDTI, pero seguimos comprando en la frutería las verduras que vienen del norte. Se necesita un cambio de verdad, algo que los gobiernos locales no han sido capaces de lograr.

¿De qué manera puede lograrse ese cambo?

Hay que terminar con los caudillismos. Se necesitan líderes de verdad, capaces de generar los cambios que se requieren. Se necesitan propuestas serias. Se debe escuchar a la gente, saber a qué aspiran y ayudarles en la concreción de sus sueños.

Hace unos días me preguntaron si Mario Devaud estuviera acá y fuera a candidato a alcalde si yo lo apoyaría. Le dije que, como amigo, no me podría restar a un apoyo, pero claramente tenía algunas condiciones: saber cuál sería su equipo de trabajo y los ejes temáticos sobre los cuales se trabajaría.

Si hay gente que está pensando en él como candidato, en caso de que se retire del poder judicial, es porque están conscientes del liderazgo que tuvo en la comuna, porque logró unir a una oposición desmembrada y esa unidad hoy se necesita para una propuesta de transformación de esta ciudad, porque faltan líderes que no sean egoístas, que piensen en el resto y el bien común, algo que marcó el trabajo en la campaña por el NO.

Hoy viernes se realizará una jornada para conmemorar los 30 años de ese triunfo. ¿Qué esperas de esto?

Me gustaría que se reflexionara para hacer un mea culpa de los errores cometidos en estos 30 años. La clase política debiera pedir perdón por haber legislado de espaldas al pueblo. Me gustaría que de esa reflexión saliera una propuesta que nos lleve a marcar la diferencia, ser pioneros como comuna, así como en 1988, para que otros imiten. Creo que está el potencial de hacer de La Unión una comuna modelo, una tierra de donde fluya leche y miel, que sea dulce para todos y no para unos cuantos privilegiados.

Por Hardy Cárdenas

 

 

@ER
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