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Unionino denuncia presunta negligencia médica en hospital de Valdivia y el Tórax en Santiago

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07 marzo 2017.- Héctor Andrés Solís Poblete, 45 años, se ha desempañado laboralmente durante toda su vida en el campo, específicamente en labores de lechero en las comunas de La Unión, Río Bueno y Lago Ranco.

Todo marchaba bien para Héctor Solís, hasta que el 11 de septiembre del 2012, cuando llegó a su casa con fiebre y dolor de estómago. En ese entonces trabajaba en el fundo “Rucatayo” de propiedad del empresario Fernando Becker donde trabajó casi seis años en labores de campo como lechero, labores de parto, inseminación y forrajeo.

Llegó hasta el hospital de Río Bueno y después de unos exámenes y radiografías se dieron cuenta que los pulmones estaban seriamente dañados y lo dejaron en observación y al día siguiente le dieron el alta. La doctora Maturana solicitó hacer un examen de pulmón y arrojó que era compatible con el virus Hanta. Se pidió una teleconferencia para Valdivia y lo vio el doctor Toro, broncopulmonar y señalaron que eran una enfermedad confusa del pulmón, señaló Marta Millahueque, esposa de Héctor Solís.

Biopsia

Es aquí cuando comienzan a pasar cosas muy raras y dudas, señala la familia. Y lo que era una biopsia se trasformó en una operación (marzo 2013) en el hospital base de Valdivia.

“Después de la operación nos atendió del doctor Toro y nos señaló que era una enfermedad que su cuerpo producía. Después de esta información nosotros no nos quedamos conforme y buscamos otra opinión, es así como nos derivan a Santiago.

Asimismo, llegamos al hospital del Tórax en Santiago, en mayo 2013, donde fue hospitalizado y le hicieron exámenes y me señalaron que era una enfermedad difusa y que podía ser compatible con una tuberculosis y en otra sale que no. Fue una situación bien complicada para nosotros como familia”.

Marta Millahueque recuerda que, “el doctor Juan Carlos Rodríguez del hospital de Tórax le dio varias licencias médicas y de un momento a otro no le dio más, eso para nosotros como familia fue frustrante, ya que él seguía enfermo. Además que lo tuvo mucho tiempo con medicamentos y drogas. Eso en vez de ayudarlo fue empeorando más su estado de salud. Nosotros le dijimos varias veces que, porque no analizaban la situación desde la perspectiva que era una enfermedad transmitida por los animales, y siempre nos dijeron que no, ya que la tuberculosis no era contagiada a los seres humanos”.

La salud de Héctor Solís fue empeorando más cada día, ya no podía trabajar y si lo hacía duraba muy poco, además con fuerte dolores estomacales y vómitos. Llego a comer puro flan, su estado era deplorable, relata su cónyuge.

Despido injustificado

Producto de los viajes a Santiago y estando enfermo, fue despedido de su trabajo en el fundo Rucatayo donde llevaba cinco años.
Según nos relata Marta Millahueque “a mi marido le exigieron el número del hospital de Santiago para averiguar sobre su enfermedad y a la semana siguiente fue despedido sin ninguna razón, solamente le dijeron que eran necesidades de la empresa. Justamente, esa misma fecha la lechería sufrió un cambio radical, la arreglaron completamente. Después consiguió un trabajo en Lago Ranco donde Jorge Allende, donde se le señaló la enfermedad de Hector Solís, igualmente fue contratado durante seis meses y donde también fue despedido”.

Coma

Después de no lograr mejoras en su estado de salud y manifestarse un empeoramiento, además de no extenderle más licencias, se viene a trabajar al sur, hasta los primeros días de octubre 2015, cuando es notificado de su despido y no le dieron más trabajo y le hicieron firmar su finiquito (Fundo Rucatayo).

En octubre del 2015 cae a coma durante tres meses y recién ahí, se le señala a su esposa de parte del doctor Calvo que hay una tuberculosis bovina (examen de universidad Austral) y me dice que tiene Mycobacterium Bovis. “Siento tanta impotencia de sentir mi intuición que me decía que la tenía eso y esperar que mi esposo caiga en coma para que se sepa, fue algo que me produjo mucha rabia a angustia, ¿Por qué esperar tanto tiempo?, ¿Por qué no se nos escucha?, ¿Les costará tanto reconocer que se equivocaron?”

Los daños en su salud por la entrega de medicamentos a enfermedades que no tenía (Vasculitis Granulatosa por sarcoidiosis) lo seguirán en resto de su vida, señala Marta Millahueque, (falla epática y riñones)”para que decir, el daño económico, dejar a un hombre sin la posibilidad de trabajar por el resto de su vida. Después de su estado en coma y los nuevos tratamientos médicos comenzó su recuperación, pero con secuelas, ya evidentes”, dijo.

“También producto de esto, mi nieto que vivía con nosotros y de tres años se contagió de Mycobacterium Bovis (Tuberculosis bovina), tuvo un tratamiento y logro evolucionar bien. Pase momentos muy duros con él, a veces con 500 pesos en los bolsillos, tenía que llevarlo en los hombros caminando unas 20 cuadras hasta el hospital en Valdivia, recuerda con lágrimas en sus ojos esos momentos”.

Inspección del Trabajo

“Yo fui a la inspección y me dijeron que como él había firmado el finiquito no se podía hacer nada, eso me señalaron, a menos que yo vaya la Defensoría Laboral, donde fui y le entregué al abogado (Pinto) todo los antecedentes para ver qué solución había legalmente, le entregamos un documento de una resolución de calificación del origen de los accidentes y enfermedades (Ley N°16.744) emitido por la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), donde se señala que el diagnóstico es compatible con una enfermedad profesional. Desde que se le entregaron los documentos (junio 2016) no se ha dado el tiempo ni de leerlos, menos revisarlos, ahí seguirán guardados. Lo que necesitábamos del abogado era un informe para que la inspección del trabajo iniciara una investigación”.

ACHS

Diario El Ranco hizo gestiones para conocer los plazos la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) para sacar la resolución de invalidez y así poder tener recursos económicos tan necesario en estos momentos para esta familia y nos señalaron de parte de una enfermera que  “no entregamos antecedentes, ya que vulneran los derechos del paciente”. Lo que no entendió la Enfermera que lo que se solicitada era un tema administrativo de ellos y no de la enfermedad o del caso de Héctor Solis.

“Cuando comencé a entregar las licencias a la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) en febrero del 2016, en marzo deberían haber comenzado con la investigación del caso de mi esposo, fuimos a entrevistarnos con Leandro Jaramillo quien me pidió todos los antecedentes médicos que yo tenía y con esto se iniciaría la investigación para acreditar la enfermedad laboral. Después de muchas llamadas e insistencias se emitió un informe con fecha 02 septiembre del 2016 donde se reconoce la enfermedad profesional. Lo sospechoso de todo esto, es que no se pagaban las licencias médicas y me hicieron tramitar mucho tiempo, para apurar esos pagos, tuvimos que ponerles malas calificaciones de atención médicas, ya que sentíamos que no éramos tratados dignamente, hasta que un día me llamó un gerente y me dijo que ¿Porque estábamos tan insatisfecho la atención? Nosotros le comentamos toda la situación y me señaló que se liberarían los pagos.

Esta es una empresa privada, lo que buscamos es que los procesos sean más rápidos y que piensen en las personas y en la familia que se van afectadas muchas veces a situación dolorosas como la que me tocó vivir con mi esposo y familia.

Problemas económicos

Producto de la enfermedad de Héctor Solís, el principal sostenedor de su familia, los problemas económicos han afectado significativamente, lo que los ha llevado a vivir de allegados en distintos lugares y de que, además, la señora Marta Millahueque tenga que trabajar para poder ayudar a su esposo y su hijo menor que vive con ellos. “No puedo tomar trabajos estables por que debo estar pendiente de mi marido, sólo espero que pronto salga la resolución de invalidez para que comience a recibir una pensión que le pueda ayudar a seguir adelante”.

Este problema familiar hoy está en manos del departamento social del municipio de La Unión, gracias al concejal Saturnino Quezada quien solicitó el apoyo para esta familia que vive en la comuna de allegada en casa de un primo y la señora Marta debe trabajar de  noche  cuidando dos abuelitas.

“Aprendí muchas lecciones de esto con mi esposo, una de ellas es que hay que sacar fotocopia a todo, porque las palabras se las lleva el viento, con estos antecedentes y con la asesoría una abogada iniciaremos acciones legales”.

Finalmente, Marta Millahueque agradece de todo corazón a su prima por toda la ayuda que ha prestado por su nieto a quien ama como un hijo.

@ER
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