Diario Digital

Un viaje diferente

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Esta vez fue distinto. Recorrimos otra vez la ruta, mientras avanzaba por ese camino todo familiar, los paisajes, los letreros, hasta los animales que pastaban a orilla de carretera eran iguales que cuando hacíamos ese viaje de rutina. La diferencia es que ya no escucho tu voz, aunque estas conmigo, no hay música, todo es silencio, miro el pavimento y cada marca me parece igual a la vez anterior cuando íbamos juntos con esa larga lista de compras y quehaceres, una vez al mes, a Osorno.
Esta vez no hubo preparación, tampoco fuimos juntos, tu simplemente te adelantaste y pareciera esperabas a que yo regresara contigo, como siempre a casa en el campo. Esta vez no hay compras ni planes, todo fue inesperado, solo vamos el chofer tu y yo.
Miro cada curva del camino y te digo ¡mira aquí pasamos la última vez¡ está ese mismo árbol torcido por los años, o¡ aquí vive tu amigo!, sólo silencio es la respuesta. Recordé en aquel instante que cada lugar de este recorrido tiene algún detalle. Una conversación interminable, hablábamos de la vida, de los hijos, de política, de educación, el campo, el futbol, tu gran pasión, algún problema que se había suscitado, grandes temas, de pronto enseñabas, como conducir y que las revoluciones eran importantes, la revisión del vehículo antes de salir. Ahora, nada.
En esos viajes y grandes conversaciones, se tejió entre nosotros la complicidad, dentro de un vehículo, ahí solucionamos algún disgusto, nos reímos de alguna anécdota, ahí comenzaban las primeras ideas de cambiar de año la camioneta o comprar el auto de los sueños, si hasta recordamos el camión, ese antiguo que fue el primero que compraste y que partía dando vueltas una manilla.
Tantas cosas compartidas, dentro de tu camioneta Viejo, los años pasaron, la ruta se te complicó, después conduje yo, bajo tu atenta mirada y las criticas ante pequeñas fallas. Cada lugar que pasamos tiene desde ahora un nuevo significado se ha convertido en recuerdo, difícil de entender en su momento.
Continúa el viaje, añorando el escucharte, si solo minutos antes había oído tu voz, y comienzo a comprender, que ya no estas. Vas conmigo pero voy sin ti, las lágrimas recorren mi rostro, una que borro con rabia. Vienen las otras, imposibles de contener.
Tú estás conmigo, yo sentada delante y tú detrás en este viaje que nos lleva a casa, ni tú ni yo conducimos.
Ambos somos pasajeros, yo secándome las lágrimas y tu ahí detrás inerte y aprisionado en ese cajón, el viaje final, entre recuerdos y lágrimas. No lo había pensado, yo quería un viaje como siempre, bien conversado, arreglando el mundo a nuestro modo, no así con el corazón apretado de tanta pena y dolor pues dejaste este mundo, ¡no puede ser! , esto no lo había imaginado, nuestro último viaje juntos, tu a la eternidad y yo? Tratando de contener el rio que sale de mis ojos tristes, ¡llegamos! Te lo hago notar y creo escuchas mi oración “llegamos a tu casa viejo” el destino quiso que este último viaje lo hiciéramos como siempre los dos, llegas al hogar el que siempre te acogió, esta vez es diferente tu cuerpo llegó, tu alma sigue viaje a encontrarse con Dios, yo sigo peregrinando sola, pues tu compañía se acabó, mi corazón se desgarra, estallo en lágrimas de dolor, feliz viaje viejo amado, conduce con cuidado, a tu lado no estaré yo.

Gaby

@ER
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