Diario Digital

Falsa gratuidad

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Por  Ena von Baer. senadora

Después de dos años de gobierno, la Presidenta Bachelet aún no envía al Congreso la prometida ley de Financiamiento de la Educación Superior que debiera llevar al cumplimiento de su gran promesa de campaña: educación superior gratuita para todos.

Pero como hay que cumplir, da lo mismo como, el gobierno incluyó una glosa en ley de presupuesto que permite la gratuidad para el 2016. El problema de forma es que ésta es una política con efectos permanentes sobre el sistema de educación superior, por lo que discutirla en el marco acotado de la ley de presupuesto, es improvisado e irresponsable.

El problema de fondo es que la promesa de campaña fue de gratuidad para todos. Pero el gobierno paso a paso ha ido restando beneficiarios a esa promesa. El 21 de mayo recién pasado la Presidenta anunció la gratuidad para el 50% más vulnerable y en la ley de presupuesto nos encontramos con que sólo un 46% de los alumnos del 50% más vulnerable que asisten a la educación superior, va a tener acceso a este beneficio.

Es injusto que en un país donde no se pueden construir los hospitales necesarios, donde no se pueden financiar mejores tratamientos a los enfermos que los necesitan, el Estado gaste los recursos de todos los chilenos en financiar la educación superior de hijos de las familias ricas. Pero es más injusto aún que el Gobierno y la Nueva Mayoría dejen fuera de la gratuidad a alumnos vulnerables y de clase media porque decidieron estudiar en universidades que no son parte del Consejo de Rectores o porque estudian en centros de formación técnica que no son parte del “club de la gratuidad” que instauró el Gobierno de la Presidenta Bachelet.

Sin ir más lejos, en nuestra región ningún estudiante de los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales tendrá acceso a la gratuidad y sólo podrán gozar de este beneficio los estudiantes del 50% más vulnerable de la Universidad Austral. ¿Es justo que dos vecinos del mismo nivel socioeconómico no gocen de los mismos beneficios que otorga el Estado? No es justo. Pero en este caso un estudiante que decide ser Chef porque es su vocación, no va a recibir gratuidad, y su vecino que decide estudiar leyes sí, siempre y cuando le alcance el puntaje para estudiar en la Universidad Austral. Si no le alcanza el puntaje, quizá porque fue a un colegio municipal, no le va a tocar gratuidad.

La Democracia Cristiana y la oposición manifestaron que la glosa presentada por el Gobierno genera profundas injusticias. Pero le pasaron la aplanadora a la Democracia Cristiana, que sin que hubiera cambios de fondo que solucionen las injusticias, terminó votando a favor de la propuesta del Gobierno. ¿Quién pierde? Los más vulnerables y la clase media, como siempre.

@ER
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