Diario Digital

El fracaso de la Nueva Mayoría

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Por Ena Von Baer, senadora.

Después del fracaso electoral sufrido por la Concertación en manos del Presidente Piñera, los cánticos de las marchas estudiantiles se elevaron a las oficinas de los dirigentes de la Concertación como verdaderos himnos de salvación. Se comenzó a galvanizar lo que sería el relato y el pacto político electoral que daría nacimiento a la Nueva Mayoría (NM). El PC ofrecía su porcentaje electoral como tabla de salvación a la vieja Concertación a cambio de su la izquierdización. El Programa de Gobierno nacía cual libro santo, como resultado de las demandas de la calle y las infinitas ansias de la izquierda de “hacer todo lo que no pudimos durante los gobiernos de la Concertación”. Con la muerte de este pacto quedaban en el pasado sus políticas pragmáticas apegadas al modelo social de mercado.

Pero a un año de gobierno los sueños de la NM se estrellaron contra la dura realidad, los cánticos de la calle se transforman en llantos en el Congreso. El crecimiento económico es tan bajo que a pesar de una reforma tributaria no podrán financiar sus promesas. Simplemente se acabó la plata. La Presidenta se decide por el pragmatismo de su nuevo Ministro de Hacienda y anuncia la necesaria priorización del hace pocos meses sagrado Programa.

Pero el problema es mucho más profundo que una simple priorización de promesas. El frenazo de la economía no es producto de una crisis internacional, su origen es interno, es hijo del Programa de gobierno. El frenazo se produce por las reformas estructurales impulsadas por el propio Gobierno. El dilema se aloja entonces en el alma de la NM: parece irrisorio, pero el programa no se puede cumplir por culpa del propio programa.

El problema real de la Presidenta es que a un año de Gobierno ya no tiene razón de gobernar. Se acabaron los sueños, se esfurmaron los cánticos, sólo queda una cruda y devastadora realidad. Entendamos que el problema no es la priorización de medidas, sino su enfoque. El fondo no es qué se hace primero, y qué se hace después. El problema es que la propuesta que le hizo la NM al país fracasó, y la ciudadanía ya lo entendió. Es tiempo entonces de proponer otros caminos para Chile, más cerca del sentido común, y más lejos de las ideologías. Más cerca del pragmatismo, y más lejos de las niñerías. Quizá menos rimbombantes, con menos banderas y cánticos, con corazones menos inflamados, pero con mayor preocupación por los chilenos. Con sentido verdadero por generar justicia social. Ese es justamente nuestro desafío como oposición.

 

@ER
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