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Vivero “Marty” de cultivo in vitro: Desde Choroico para Chile y América Latina

26 septiembre 2013. Claudia Marty, es casada y tiene 3 hijos, su parcela está ubicada a la orilla de la ruta 5 sur, en el sector Choroico, distante algo más de 20 km de La Unión.

Allí funciona el laboratorio y vivero Marty de cultivo in vitro, el que produce actualmente arándanos.

Claudia nos habla de “su gran pasión” y nos invita a conocer todo el proceso de producción, que realiza junto a su familia y a un grupo de trabajadores estables y temporeros. Su personal se compone de 4 trabajadores fijos, los que llegan a 14 en temporada alta. Y sus cultivos se realizan en una superficie de 5000 m2 de invernadero.

Actualmente la principal producción que este negocio hace es la multiplicación de plantas de arándanos, lo que lo ha llevado a consolidarse como una empresa seria y de alta calidad en los productos que entrega. Esto se traduce en que el cliente tendrá también una planta sana y vigorosa.

A pesar que ella lo define no como un negocio de emprendimiento ya que no ha descubierto nada de lo que hace, sí le ha permitido durante 10 años surgir. En esto la familia ha sido un factor importante para llegar a producir más de 500 mil plantas y exportar hacia países como Perú, Colombia y Ecuador.

Es un trabajo que requiere un trabajo minucioso y que exige máxima dedicación para lograr sus objetivos en cada etapa, las que comienzan en el laboratorio que poseen y continúan hasta que la planta es trasladada al invernadero bajo condiciones climáticas reguladas.

Claudia nos cuenta de su experiencia a cargo de este proyecto: “Este ha sido un camino muy largo, nosotros llevamos 10 años y hemos postulado a dineros estatales a través de INDAP, CORFO, PROCHILE y ahora último a Sercotec, en los últimos tres años. Al comienzo no lo hicimos solo por un tema de desconocimiento de los fondos a los que uno puede postular. Este es un proyecto en gran parte de nuestras vidas, ya que es una empresa familiar que partió muy humildemente y que con el tiempo ha crecido, gracias al apoyo de nuestros clientes, ya que se han mantenido a lo largo del tiempo. Y hemos siempre privilegiado ante todo la calidad y esa calidad se logra con el laboratorio, que fue donde partimos, asesorados por profesionales competentes y un permanente buscar qué es lo que se puede mejorar. Y el mayor capital, a pesar de que es una empresa familiar, son las personas que trabajan en el laboratorio y que trabajan afuera y este es uno de los puntos más enriquecedores”.

-¿Cómo enfrentas las diferentes crisis externas del mercado para que el negocio no deje de funcionar?

-En las crisis lo primero es tener tranquilidad y entender que, como cualquier actividad en la agricultura, no permanece igual todo el tiempo. Uno tiene que tener la capacidad de acomodarse y cuando no te puedas acomodar porque el ambiente está muy agitado, hay que mantener la tranquilidad. A pesar de todo, en estos años la experiencia ha sido muy buena. El trabajar con la gente y en el campo, para mí que soy del norte, ha sido toda una experiencia que no cambiaría por nada del mundo.

-¿Cuáles son tus expectativas a futuro?

-La idea de nosotros más que crecer en volumen, porque no me interesa crecer a 40 invernaderos, lo que sí nos interesa como empresa es primero mantener la calidad y segundo diversificarse en productos que podamos ofrecerles a nuestros clientes, como papas, flores etc. Nosotros hemos crecido de a poco, en la medida que podemos controlar ese crecimiento.

 

Cultivo in vitro

El cultivo in vitro de tejidos vegetales consiste en incubar un trozo de tejido, una célula o una planta en condiciones estériles dentro de un contenedor con un medio nutritivo en forma de gel, el que contiene azúcares, nutrientes minerales, vitaminas y hormonas vegetales.

El proceso comienza con el establecimiento del cultivo, para lo cual debe esterilizarse el trozo de tejido a cultivar. Cuando se ha logrado que el tejido crezca y prolifere, es importante la combinación y concentración de hormonas adecuadas para lograr la propagación de brotes.

Cada brote deberá ser luego sometido a un proceso de enraizamiento, induciendo la producción de raíces en la base del tallo. Una vez que contamos con una planta completa, con raíz, tallo y hojas, debemos aclimatarla paulatinamente a las condiciones de campo o de invernadero, donde normalmente hay una mayor radiación lumínica, menor humedad relativa del aire, un ambiente lleno de microorganismos y temperaturas más bajas que en el laboratorio. En suma, la planta deberá comenzar a funcionar por sí misma y a autoabastecerse con el proceso de fotosíntesis.

La producción de plantas mediante micropropagación tiene un amplio uso comercial debido a que posee varias ventajas. Como se realiza en un laboratorio, bajo condiciones controladas, no depende de las condiciones climáticas o de las estaciones. Utiliza un espacio reducido con el potencial de generar miles de plantas en un corto tiempo. Puesto que se trata de un tipo de propagación vegetativa, las características genéticas de las plantas resultantes se mantienen y todas las plantas serán genéticamente iguales. Por último, al realizarse en condiciones asépticas, la sanidad (o ausencia de patógenos en los tejidos de la planta) es controlada adecuadamente.

(Fuente: Portal de la Universidad Católica del Maule)

@ER
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