Diario Digital

Sí, soy resentida

Por @Mefaltaelaire

bronca¿Ha visto usted esos perros que se acusan solos cuando se mandan alguna embarrada? ¿Esos que se arrastran de guata y gimen delatándose? Bueno, así mismo he aprendido yo a comportarme. Cada vez que en Twitter escribo algo relacionado con la mala distribución del ingreso, con la prepotencia de la derecha empresarial, con la ineptitud del gobierno, la destrucción y robo de los recursos naturales  o algún tema relacionado aclaro, antes de que me lo griten, que sí, que soy una resentida y -también antes- aviso que ya me voy a Cuba o a Corea del Norte, que es para donde me mandan siempre. Parto solita, como los perros que se esconden debajo de un mueble, claro que igual muevo la cola feliz.

Y la verdad es que, si soy resentida, también soy mujer, zurda – de la mano y de la cabeza-, soy madre, buena persona, Tauro, buena cocinera e irónica entre otras muchas cosas.  Agrego todas esas características porque ser resentida me parece sólo eso, una característica más.

Es el argumento “demoledor” y  el insulto máximo que esgrimen sobre todo las personas de derecha cuando quieren terminar una discusión: “rota resentida”, “comunacha resentida”, “upelienta resentida”.

¿Y por qué no habrían de ser resentidas las personas?

Según la RAE, resentida es una persona “que se siente maltratada por la sociedad o por la vida en general” y resentirse es “tener sentimiento, pesar o enojo por algo”. Piense. ¿No tiene ningún resentimiento usted? Si es así, entonces ha tenido una vida perfecta. Lo que es yo, albergo mucho resentimiento. Por ejemplo resiento el infinito abuso de las empresas de servicios de nuestro país. Monopolios transnacionales que nos entregan un pésimo servicio, además de caro, y del que nadie nos defiende realmente. Siento resentimiento también en contra de los que permitieron esos abusos con leyes de concesiones que sólo contienen derechos para las empresas y deberes para nosotros. Resiento el abuso de las AFPs, las ISAPRES, los bancos y el retail, entre otros.

¿Y no le parece lógico que sientan resentimiento los usuarios del Transantiago? Porque esas personas no usan el servicio: lo sufren. ¿Le parece ilógico el resentimiento de las personas que trabajan como animales para recibir a fin de mes un sueldo miserable? ¿O el de las madres que tienen que llegar a las 5:00 AM a pedir un número para alcanzar a que un mal médico atienda a sus hijos? A mí me parece más lógico y humano sentir resentimiento que no hacerlo.

En rigor, el resentimiento es una emoción que, desde que el mundo es mundo, ha sido un motor que ha empujado los grandes cambios sociales y las grandes revoluciones.

Si no fuera así los trabajadores actuales serían esclavos obligados a trabajar a punta de latigazos y, aunque la cosa ha cambiado más en la forma que en el fondo, algo se ha logrado.

La caída de las monarquías europeas, la revolución francesa, la caída del Muro de Berlín, las masivas protestas en la Plaza de Tiananmen y ahora último la caída de los regímenes de Egipto, ¿por qué se produjeron  sino por la presión de miles de resentidos? De personas que no estuvieron dispuestas a aguantar más abusos, discriminación y  falta de oportunidades y salieron a las calles a exigir sus derechos y cambios sustanciales.

Y lo más divertido es que la mayoría de los que escupen con tanta displicencia y desprecio la palabra resentido, son  católicos observantes ¿y nadie les ha dicho que ha habido pocos seres humanos más “resentidos” y “comunachos” que Jesucristo? Alguien debería explicárselos.

¿Qué sería de este mundo sin resentidos como Gandhi, Mandela, Violeta Parra, Benedetti, Victor Jara. Miguel Hernández, Hegel, Sandino, García Lorca, Marx, Luther King, Santo Tomás de Aquino y tantos y tantos otros?

Por supuesto que soy resentida, a mucha honra. Me duele y me hace sufrir tanta injusticia y abuso y espero que los resentidos seamos cada día más y nos tomemos cada espacio que sea posible para hacer sentir nuestras demandas y seguramente algunas de esas no serán las mías y las mías no serán las de todos, pero   tenemos  derecho a expresarlas y a querer un mejor país y una mejor vida, a  ver si de una vez por todas logramos romper este status quo .

El resentimiento es al final un ejercicio de amor propio. El rebelarse es la única posibilidad que queda cuando el mundo se ha hecho insoportable, invivible. Nadie nos puede obligar a quedarnos impávidos, mientras el sistema nos aplasta y la injusticia social nos arrasa.

“Una gota con ser poco, con otras se hace aguacero”, dice el gran resentido Daniel Viglietti en una de sus hermosas canciones y así es.

Me imagino que si Robespierre viviera en estos tiempos, tendría Twitter. Y seguro que hubiera escrito “Libertad, igualdad y fraternidad”  y habría quedado la escoba. Lo hubieran tapado de menciones que dijeran resentido, con un par de saludos para su mamá y toda su familia además. Pero seguro que hubiera tenido muchos RT también.

Así es que dele, no más. Ya me siento “como en casa” en Cuba y Corea del Norte (pese a que no he estado jamás allá)  y cada insulto que incluya un “resentida” me lo cuelgo en el pecho como medalla de guerra, llena de orgullo. 

Imagen: www.mateyruta.wordpress.com

@ER
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