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Coronavirus y Trabajo Social en el Hospital: una experiencia en terreno

Por Ervinzon Gallardo Pinares, trabajador social.

08 abril 2021.- La pandemia de Covid-19 es un acontecimiento que, creamos o no, irrumpió en nuestras realidades, cambió nuestra cotidianidad: los cambios que genera no tienen vuelta atrás. Este acontecimiento tiene un antes y un después. Es ahí donde el trabajo social en los hospitales cumple una labor silenciosa, muy importante. Es un arte que no cualquier persona puede realizar, donde se atienden las demandas y necesidades sociales de los pacientes y sus familiares, se desarrolla una gestión lo más oportuna y efectiva posibles. Los trabajadores sociales durante la pandemia han efectuado una labor indispensable para abordar las problemáticas de los pacientes y familiares de forma integral.

Desde la entrada, la figura del trabajador social -sobre todo en las urgencias de los  hospitales- puede tener una especial importancia, ya que es en ese momento cuando las personas se pueden encontrar ante una cierta sensación de desamparo y confusión que puede generar estados de ansiedad. Particularmente, en el caso de no poder acompañar a sus familiares en el camino de la hospitalización. Es ahí donde se comienza a realizar una función de información o de mediación entre la persona, su familia y el servicio que está interviniendo para potenciar la estabilidad emocional y organización que requiere en ese momento.

 El trabajador social es un aporte trascendental en el área del análisis integral  de las personas que se atienden en salud, relevando las complejidades que involucran las situaciones sociales. Cuando un paciente hospitalizado obtiene su alta médica pero continúa hospitalizado, por su condición social, es el trabajador social quien otorga y busca una alternativa de alta efectiva para estos pacientes, coordinando distintas estrategias con la red local. 

Dicha coordinación siempre busca favorecer la protección de los pacientes en el tratamiento y rehabilitación. Estas acciones se han visto aumentadas en su rapidez ya que se deben lograr estas altas efectivas, disminuyendo los días de hospitalización por condiciones sociales para de ese modo lograr una mayor disponibilidad de camas en la red asistencial, lo que hoy es fundamental.

La cara más terrible de esta pandemia es cuando el paciente no puede ver a sus familiares de forma presencial, lo que resulta fundamental para su recuperación. Como es posible que esté por semanas en estas condiciones, el sistema se debió adecuar a esta realidad y se determinó implementar videollamadas, sobre todo en el caso de los adultos mayores, los cuales en su mayoría no tienen un adecuado manejo tecnológico. Y muchas veces esta acción es la última, donde los familiares vieron y conversaron con el paciente,  sin saber que será la última vez que lo vean con vida. Es fuerte, pero lamentablemente es la realidad que estamos viviendo. 

Sin duda, el rol del trabajador social en los hospitales es y será fundamental. Día a día y en cada comienzo de jornada laboral hay que tener la mejor disposición, ya que somos nosotros los que debemos “humanizar” la situación de las familias y pacientes que se encuentran sufriendo.  Para abrazar esta profesión hay que tener vocación, pues -como dijo un colega-: “no cualquiera trabaja en Salud”. 

@ER

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