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María José Gómez, una ingeniera civil con alma de educadora y vocación social

-Hace 3 años se radicó en Río Bueno y hace clases de preparación para la PTU.

15 febrero 2021.- María José Gómez Cáceres, 28 años, es una Ingeniera Civil egresada de la Universidad Católica que trabaja desde hace unos años haciendo clases de preuniversitario en Matemática y Física.

Ha dado la PSU dos veces obteniendo 850 puntos en ambas ocasiones. En enero de este año, María José dio la PTU para conocer esta nueva prueba y nuevamente tuvo un puntaje máximo, por lo que suma tres puntajes nacionales hasta la fecha. 

Actualmente vive en Río Bueno, trabaja con alumnos de Lago Ranco e inició hace un tiempo un preuniversitario on line. 

Quisimos conocer algo más en profundidad a esta joven profesional santacruzana que se ha radicado en nuestra zona, cambiando radicalmente las expectativas que tenía al salir de la universidad como ingeniera civil. Porque la vida le ha mostrado otro camino que le ha ayudado a crecer y a valorar otras cosas que para esta joven son más importantes. 

María José nació en Santiago y por el trabajo de sus padres  se fue a Santa Cruz, (VI región). Allí vivió entre los 5 y los 18 años para luego irse a estudiar a Santiago. Son cuatro hermanos y María José es la tercera.

Este es el diálogo que Diario El Ranco sostuvo con ella:

-¿Qué te motivó a llegar a vivir a Río Bueno?

-Me vine a Río Bueno porque mi pareja vino a trabajar acá. Entre los dos decidimos y lo vine a acompañar, pero mi idea siempre fue salir de Santiago. Él también quería lo mismo, se dio y nos vinimos juntos. De eso ya van tres años. 

Para mis compañeros de la universidad yo era “la rara”. Me decían “¿Qué haces en el sur, si en el sur no están las pegas, no están las lucas?”. Bueno, eso es verdad. No están esas cosas, pero hay algo que me llena mucho más que eso y que cuesta transmitir a los demás. Así que podría decirte que hago clases y soy feliz acá y así los dejo tranquilos… Pero la gente se preocupa mucho de mí, porque me ven como una ingeniera de la UC, con tan buenos puntajes, alguien que podría tener un súper trabajo en Santiago.  Yo digo que no, la vida me trajo acá y aquí estoy feliz y disfrutando y enamorada de este hermoso entorno del sur del Chile y su gente. 

-¿Por qué o cómo nace la idea de un preuniversitario?

-Este preuniversitario es on line. Yo este año trabajé haciendo clases en forma on line y el año pasado trabajé con la municipalidad de Río Bueno. Les hice una propuesta, ellos la tomaron y yo trabajé haciendo clases en la escuela de Crucero y en el Liceo Técnico durante un año y paralelamente estaba trabajando para la corporación “Amigos de Lago Ranco”; me contrataron para hacer clases de matemática en el preuniversitario social que ellos tienen. Todo esto fue financiado por la municipalidad de Río Bueno y por los amigos de la corporación, en el caso de Lago Ranco. Llegué a tener alrededor de 150 alumnos, contando también los particulares a los que yo les hago clases. Así comencé en este mundo, primero presencial pero producto de la pandemia hoy todo el preuniversitario es on line y tengo alumnos de todo Chile. 

-Hoy estás en varios medios nacionales y redes sociales en los que destacan tus tres puntajes nacionales, mostrando tu trabajo con el preuniversitario con el que ayudas a muchos alumnos a dar una buena prueba para entrar a la universidad. ¿Cómo has tomado esta fama?

-Mis puntajes nacionales en matemática fueron en 2010, 2018 y 2021. La verdad es que no estoy acostumbrada a tanta fama, ya que me considero una persona de muy bajo perfil y ahora mi Instagram está que explota. Aún no he visto ningún mensaje, la verdad es que son muchos. Pero los leeré todos y no dejaré a nadie sin responder.

-Tu preuniversitario tiene una mirada social. Ayudas a muchas personas que no pueden pagar un preuniversitario convencional porque estos se han convertido en un negocio lucrativo y son caros. A pesar de que tú cobras por tus servicios, están más a la mano para cualquier persona que quiere mejorar sus puntajes e ingresar a la universidad.

-Enseñar solo para  ganar plata no va conmigo. A pesar de que aquí también se paga está más al alcance de los bolsillos e internamente tengo alumnos estudiando de manera gratuita. Yo vivo hoy de esto, es mi trabajo 100%. Para muchas personas a veces es impagable un preuniversitario. Yo traté de poner un precio más accesible para todos. También me acomodo a situaciones donde los dineros no alcanzan y también hago excepciones. Lo que no va conmigo es que algún alumno no pueda estudiar porque le falta dinero para pagar un preuniversitario. 

-¿Cómo ha sido esa experiencia de saber de alumnos que dieron la prueba y que obtuvieron los resultados que necesitaban para entrar a la universidad?

-En general tengo alumnos que están en su último año, a punto de  dar la prueba para entrar a la universidad. La verdad es que tengo de todo: me han llegado puntajes buenos y malos, inclusive puntajes nacionales. También personas que no pensaban quedar en la carrera que habían elegido y quedaron. Me envían mensajes de agradecimiento. La verdad, eso es lo que más me llena. Las personas que no lo lograron, pucha, son miles los factores, pero siempre trato de darles una palabra de aliento y aclararles que ellos no solo son un número y que son mucho más que esto en la vida. También insisto es que hagan lo que les haga felices y que estudien de verdad lo que quieren, sin tomar en cuenta las presiones sociales o familiares, que muchas veces nos hacen cometer errores. Yo, por ejemplo, estudié Ingeniería Civil, una carrera en la UC muy difícil, pero siento que lo mío era ser profesora. Ya en la enseñanza media me gustaba ayudar a mis compañeros que no entendían y eso me alentaba a mí. Luego me metí a ingeniería, ahí estuve 6 años y entremedio igual tuve ganas de cambiarme. No me cambié por lo mismo, por la presión de mi familia que me decía que los profesores ganan tan poco, pero que como ingeniera podría hacer clases. Y con esto último me quedé y terminé mi carrera. En Chile ser ingeniera de la Católica es una carta de presentación y suma. A mí se me han abierto muchas puertas por haber estudiado en esa universidad. Ya que no pude encontrar trabajo en lo que estudié, hoy hago lo que más me gusta que es ser profesora: siento que logré mi equilibrio. 

-¿Cómo te proyectas a futuro con lo que estás haciendo a través del preuniversitario y en lo personal?

-No me planifico mucho. Todo es tan frágil y todo puede cambiar de un minuto a otro. De hecho, yo tenía pensado este año tomarme un descanso e irme de viaje a trabajar un año a Australia. Bueno, la pandemia dijo otra cosa, así que seguiré enseñando, que es lo mejor que sé hacer. Así es que trato siempre de vivir este momento y no sé qué pasará más adelante. 

 -¿La Universidad es el único camino para salir adelante?

-No, yo podría estar haciendo esto sin haber estudiado ninguna carrera. Creo que hoy día, que todo está en internet, uno puede aprender de lo que sea  si realmente se lo propone. La universidad te da el título y lamentablemente en Chile ese título pesa. Con ese título tú accedes al camino fácil que te llevará a un puesto de trabajo, eventualmente a un ascenso y a hacer carrera. Sin título es más difícil, pero quizás te da más libertad de elegir qué es realmente lo que tú quieres ser. Así no te amarras al título y eliges con el corazón. 

Contacto Instagram: mateyfisicaonline

@ER

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