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Campamento Cancha Municipal de Río Bueno: Promesas no cumplidas y extrema pobreza en la capital del agro

En el campamento Cancha Municipal viven 47 familias y hay unas 50 mediaguas, sin alcantarillado y muchos “colgados” de la luz eléctrica.

15 junio 2020.-Fuimos invitados por dirigentes, voluntarios y coordinadores a una olla común que organizan para 100 personas y que funciona cada sábado en la sede social de este campamento. El menú de ese día frío y húmedo fue: empanadas de horno, sopa y fruta.

Vecinos unidos

Este grupo de amigos está convencido de que ayudando a quienes más lo necesitan, sin prejuicios, se avanza hacia una comunidad más justa, pero ven con preocupación que para muchas personas y para las autoridades la pobreza es un tema que se quiere esconder y no enfrentar. Porque en este campamento hay droga, alcoholismo, delincuencia, etc., pero también hay niños, adultos mayores y buenas personas que lo pasan muy mal con el frío y las lluvias. Sus mediaguas se llueven, se cuela el viento, hay plagas de ratones y la humedad del río hace mucho daño, especialmente a los niños y adultos mayores.

Conversamos con ellos, visitamos sus hogares y escuchamos sus mayores temores, problemas, así como los sueños y esperanzas que les ayudan a seguir adelante, aunque como dicen ellos, “contra la corriente”.

Mónica Molina es presidenta del campamento Cancha Municipal, popularmente conocido en la ciudad como “Pueblo Hundido”. Lleva 9 años viviendo en el campamento y así como ella, hay otras personas que llevan toda una vida en ese lugar. El siguiente es el diálogo que sostuvo con Diario El Ranco:

– ¿Hay apoyo de las autoridades locales y regionales?

-Aquí no tenemos apoyo de nadie, estamos solos…la única ayuda es de algunos vecinos que nos apoyan a vivir el día a día con alguna donación y de lo cual estamos muy agradecidos. El ejemplo que hoy puede ver usted. Esta olla común es organizada por Alejandra Molina, por sus propios medios y contactos.

La dirigente agrega: Lo hemos pasado mal estos últimos meses, ya que los trabajos que tiene la gente de este campamento son “changas” o trabajos esporádicos que nos permiten solo sobrevivir. Aquí viven niños, adultos mayores y jóvenes, tenemos serios problemas de ratones y las mediaguas se pasan por la lluvia y el viento. Vivimos cerca del río y la humedad es muy dañina para todos. Es desesperante vivir en estas condiciones, pero nos las arreglamos con el apoyo de particulares que nos traen leña, ropa y comida”.

 -¿Cómo es el trabajo del municipio en este campamento?

-Aquí es nulo, no tenemos apoyo de ellos. Hemos estado luchando por tener nuestra mediagua en mejor estado. El alcalde nos prometió como hace tres años que nos arreglaría las mediaguas, pero hemos pasado tres inviernos y nada. Aquí hay casas que se pasan enteras, no tenemos los medios para arreglarlas. Preferimos invertir los pocos pesos que tenemos en comida, para nuestros niños, para la familia. Si hay una autoridad, se supone que debería ayudarnos a todos, no a algunos, como ocurre actualmente.

Otro ejemplo de su mala gestión es el tema de la basura: aquí, el camión no pasa a retirar la basura hace tres meses. Por último, que nos ponga un contenedor. El otro tema es el camino de entrada al campamento: se comprometió hace tiempo a arreglarlo, ya que está en muy malas condiciones, pero hasta ahora nada. 

Aquí en este campamento hay alcoholismo, hay delincuencia, etc., pero también hay gente buena, trabajadora, niños y abuelitos que merecen autoridades más comprometidas con la gente y no solo cuando andan buscando votos. Aquí estamos solos luchando contra la corriente.

Yo creo que las autoridades quieren esconder esta realidad, la de los campamentos. Esta es pobreza dura, -la que usted ve aquí- nosotros no entendemos por qué no nos ayudan. De hecho, han venido otras autoridades y no tenían idea que existía este campamento en Río Bueno.

-Río Bueno fue la primera comuna en recibir las cajas de alimentos del gobierno, ¿ustedes las recibieron?

-No, nosotros no hemos recibido nada, solamente útiles de aseo de parte del municipio, pero nosotros necesitamos alimentos. No le voy a dar detergente para comer a mis hijos. Resulta que yo llamé a Pablo Paliña y me dijo con estas palabras: “el alcalde ya repartió las mil cajas, que estaban destinadas para los vecinos de Lynch y no para el campamento”. No estábamos considerados. El resto de cajas se fue al campo. Nosotros no somos prioridad. Me gustaría saber quiénes recibieron esas cajas de alimentos. Nos encontraríamos con sorpresas, de seguro. Para la autoridad nosotros no somos familias vulnerables. Estas cajas pasaron por la decisión del alcalde. Para eso tiene un sistema social, hay un catastro de las familias que necesitan de verdad alimentos. Nosotros enviamos nuestro catastro de cuántos somos. Está en la municipalidad.

Vecino, enfermedad y abandono

No daremos nombre para respetar la privacidad de este vecino (53 años) que nos abrió la puerta de su hogar y nos permitió escuchar con emoción su testimonio respecto a lo que ha significado para él vivir en este campamento durante los últimos 5 años.

-Llegué a esta situación de pobreza por mi enfermedad (epilepsia). Cada vez tengo menos fuerza para salir y poder trabajar. Me han robado algunas veces, cuando tengo que ausentarme e ir al campo a trabajar. Con esta enfermedad he ido empobreciendo cada día más.

Sin poder contener las lágrimas, señala: -Quiero salir de aquí, mi sueño es tener mi casita y estar tranquilo…Ahora por suerte comenzará a llegar mi pensión. Por mi enfermedad, me la dieron antes.

Mire como vivo: se pasa por todos lados mi mediagua. Al menos tengo mi tele, mi cocina a leña, mi radio y aquí me entretengo en estos días tan helados. Pero a veces cuando ya no tengo leña tengo que salir a buscar por la orilla del río. Salgo a hacer unas changuitas para comprarme mis fideos, arroz, papas y poder alimentarme. No me alcanza para hacer mejoras en mi mediagua, si no, ya lo habría hecho.

Me gustaría que el alcalde viviera en esta mediagua y se diera cuenta de lo que tenemos que pasar a diario nosotros. Los ratones se pasean aquí en nuestras mediaguas y nadie nos ayuda.  La falta de empatía de nuestras autoridades es abismante y penosa a la vez.

Agradezco que venga a vernos y sepa cómo vivimos. También quiero dar las gracias a esos jóvenes que nos preparan una rica comida. Algo distinto, que nos hace creer que hay gente buena en esta vida aún.

Los vecinos de Cancha Municipal acaban de constituir un comité para “sacar nuestra propia casa y poder salir de este lugar. Soñamos con un lugar digno que tenga los elementos básicos. Para muchos de los que vivimos en este campamento es nuestro sueño: tener nuestra casa propia”.

@ER

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