Diario Digital

Iglesias evangélicas y su fuerza renovadora, su rol en estos días

Por Alonso Pérez de Arce, Gobernador de la Provincial del Ranco

05 noviembre 2019.- Hace poco celebramos el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes de Chile, según decreto 142 establecido en la Ley 20.299, y que reconoce el aporte de esta institución al devenir de nuestra historia como país, ayudando a fortalecer una patria fraterna, más solidaria y más humana.

Es un hecho que nuestras iglesias evangélicas han demostrado a través de su historia una vocación y un compromiso inspiradores en defensa de valores fundamentales de nuestra sociedad. Y por sobretodo porque desarrollan una labor restauradora y reparadora en las personas, un empuje hacia el reencuentro con el verdadero sentido de la felicidad personal y colectiva. Lo anterior, de la mano de una profunda convicción espiritual que nos ayuda a reencontrarnos con el valor de las lecciones aprendidas, con la necesaria reivindicación para un nuevo comienzo, un nuevo camino que convoca en lo individual, y que también convoca en comunidad y en cohesión social.

Ahí radica el sello de la iglesia evangélica, y que hoy está en concordancia con los esfuerzos que como país estamos haciendo para entregar solución y respuesta a las demandas sociales que han expresado nuestros compatriotas.

Sin duda, su institucionalidad será un aporte dentro del mapa de fuerzas vivas de Chile, mapa sobre el cual trazaremos la gestión y las voluntades necesarias para consolidar la paz social que los ciudadanos quieren restablecer, la condenación transversal de la violencia, y avanzar con todas las organizaciones en la nueva agenda social anunciada  por el Presidente Sebastián Piñera.

Para lograrlo, hemos constituido el diálogo y la conversación efectiva y directa como el centro de las prioridades del Gobierno; y para eso estamos iniciando un profundo proceso de diálogos sociales en Chile, Los Ríos, y por cierto prontamente en nuestra provincia del Ranco, apegándonos a parámetros de mayor apertura ciudadana, comunicación directa y resolutiva, y escucha activa.

Así, con hechos concretos, sin demagogias, de cara a las diversas instituciones de nuestro país, como por cierto destacan las de carácter religiosa, estamos poniendo primeros en la fila los problemas, intereses, dolores y anhelos de la familia de Chile.

@ER
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