Diario Digital

Gobernanza, sector público y ADP en Salud

Por Adrián Torres Canales, profesor investigador Escuela de Medicina, Universidad de Santiago de Chile

29 abril 2019.- Las grandes corporaciones privadas europeas llevan tiempo invirtiendo en tecnología, en innovación, en gestión del conocimiento y en captación y retención del talento humano. En ese contexto hay muchos que se atreven a mirar hacia el futuro próximo con optimismo, pues confían en que el sector público mantendrá su relevanciapor ejemplo, en el horizonte de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) 2030si de ahora hasta entonces, es capaz de innovar y acertar en tres elementos clave: la gestión del conocimientola e – administración y la robótica, y la dirección pública profesional.

Dicho de otro modo, para alcanzar sus 17 objetivos y 169 metas, se requiere una fuerte transformación de la Administración pública y muy especialmente, por su configuración y sus roles, tanto de empresas como de entidades o servicios públicos.

A diferencia de Chile, en Europa las grandes corporaciones privadas llevan tiempo invirtiendo en tecnología, en innovación, en gestión del conocimiento y en captación y retención del talento, también en su nivel directivo. Y aspiran legítimamente a ocupar un puesto destacado en el esquema de gobernanza en el 2030. Pues sin su protagonismo sería imposible transformar nuestro mundo como propone el lema de la Agenda 2030. No obstante, para hacer ese camino y llegar a la meta se debe contar con gobiernos inteligentes e innovadores, que cuenten con los mejores en sus niveles directivos, especialmente en sus empresas y entidades públicas, organizaciones que están llamadas a ser la punta de lanza de ese cambio radical que necesitamos.

El profesor Carles Ramió, de la Universitat Pompeu Fabra, a este respecto señala que hay que permitir mantener la relevancia de lo público desde una actitud y un enfoque con valores propios, desde la legitimidad democrática “con el propósito de avanzar objetivos políticos de interés general”.

Lo anterior, tan válido en Chile como en España, ha sido preocupación de nuestra Universidad e incluye la dirección profesional de las organizaciones públicas en general, y las de salud en particular, dando más garantías a los procesos de selección de directivos, haciéndolos más públicos, abiertos y transparentes, y basados en el mérito y la capacidad, conocimiento y experiencia, y a criterios de idoneidad, desarrollados o auditados por terceros independientes. Entre cuyas competencias se encuentre en forma preferente la conducta ética.

Algunos de nuestros proyectos en desarrollo, que aúnan esfuerzos interfacultades con una mirada interdisciplinaria, apuntan en esa dirección y esperamos que pronto vean la luz, para proponer desde la evidencia científica algunas sugerencias que ayuden a resolver un problema tan crucial, la necesidad de contar con un Estado sólido, robusto, altamente profesionalizado, eficiente y honesto.

@ER
Recent Comments