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Todo un éxito resultó la trilla a caballo suelto en la comunidad mapuche de Illahuapi

“Karril karril mawisa mapu mew”, “muy verdes son las montañas de esas tierras de Illahuapi, allí estaba todo dispuesto para recibir a quienes, emprendieron la subida al sector, donde el corral estaba dispuesto, la yunta de bueyes con los fardos a punto de esparcir y las yeguas y caballos libres de monturas y riendas, para ser arreadas por algunos jinetes vestidos de huaso”.

Gran cantidad de personas se dieron cita el fin de semana pasado en Illauapi, lugar donde se realizaba, ya casi cumpliendo la decena de ocasiones, «la trilla a caballo suelto».

Los hermosos tejidos típicos de la zona, que se realizan a telar con una técnica precolombina de lanas cruzadas; los alimentos típicos de la cultura mapuche como son los catutos, milcaos, muday, también las sopaipillas, pan amasado, empanadas y asado al palo de quila; son algunos de los alimentos que esperaban a la visita, un público bastante heterogéneo, ya que el sector en esta temporada recibe a muchas personas provenientes de otras ciudades del país.

Lorena Sepúlveda Millahuanque, presidenta de la comunidad, ha impulsado este evento con bastante esfuerzo, como un rescate de las tradiciones ancestrales. Este año agradeció al municipio, particularmente a Pablo Aguero, Administrador Municipal de Lago Ranco, por el especial apoyo que por primera vez recibieron y donde también estuvo presente el Alcalde Santiago Rosas, quién dio la bienvenida principiando el evento.

También se refirió a que como comunidad, están muy preocupados por la amenaza que significa la instalación de megaproyectos, como la hidroeléctrica que está propiciando SN Power, a través de Trayenco, ya que aman y defienden su territorio y, el evento de la trilla, es una forma de dar a conocer la riqueza de su cultura, posicionarla y protegerla ante cualquier amenaza.

Además de los aromas que envolvían el ambiente, en el escenario comenzó a instalarse la música. Jóvenes de Panguipulli, del grupo «Mistral», envolvieron con melodías de «Los Jaivas» y «Sol y lluvia», que congregaron al público para dar paso a la actuación de la cantante mapuche-argentina, Beatriz Pichimalen, quien con su atuendo ancestral, se posesionó del escenario y comenzó a entregar sus melodías a la ñuke mapu. Momentos estremecedores, porque su voz parecía emerger desde la montaña; el público en silencio y conmovido por lo mágico del momento, sólo reaccionaba para aplaudir o entregar un “afafan” a la artista, que desplegaba sus relatos y sus canciones tan significativas, para los hermanos y hermanas que comparten un mismo origen a pesar de la distinta nacionalidad.

Al terminar, Lorena entregó un galvano como recuerdo del inolvidable momento y Beatriz recibió el cariño de las personas manifestado en la solicitud de posar para interminables fotografías, que seguramente serán el orgullo de sus portadores.

Luego grupos de baile de Perú, Argentina y Chile, quienes participaban de otro evento en la ciudad de Lago Ranco, deleitaron con su danza al público, antes que la lluvia se hiciera presente y convirtiera el evento en una «trilla a caballo y lluvia suelta»…a la que no temió Faumelisa Manquepillan, otra destacada exponente del arte mapuche, que impuso sus versos, como buena hija de la tierra.

Tuvimos el privilegio de ser invitadas al rehue, donde la machi Adriana Paredes Pinda, y otras autoridades ancestrales, acogieron a Beatriz y Faumelisa compartiendo el mate, para luego despedirse para iniciar el regreso, no sin antes realizar un pequeño purrun y rogativa.

Un día que nos regaló la vida, intenso, que ayudó a gestar Gloria Cifuentes, que unida a otras voluntades hizo posible la llegada de una gran mujer y artista hasta Illahuapi, y pasar también por Santa Rosa Chica, comuna de Paillaco, donde la hospitalidad de Florentina Gallardo y Francisca Molina, hicieron posible un íntimo momento con la voz y relatos de Beatriz Pichimalen.

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Marisol Molina

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@ER
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